La Librería

Pequeños retales de literatura

domingo, enero 01, 2006

Buenos días

Mi abuelo murió cuando yo debía tener unos quince o dieciséis años, la verdad es que me es difícil recordar las fechas, y puede que vaya un poco errado, pero lo importante es que murió cuando yo aún era muy joven y que se quedaron muchas cosas por decir. Era mi abuelo materno, pues el paterno murió muchísimo antes, y de éste si que no tengo ningún recuerdo. De mi abuelo, recuerdo que le gustaba mucho leer, tal vez fuese el único de mi familia que tenía el hábito de la lectura. Creo que las primeras novelas que leí, fueron las que cogí de su librería; recuerdo por ejemplo el verano que pasé leyendo Un yanqui en la corte del Rey Arturo de Mark Twain, y también recuerdo a aquel Daniel el Mochuelo de Delibes que encaminaba sus pasos hacia la vida.
Cuando se murió mi abuelo, su librería quedó abandonada, y sólo muy de vez en cuando alguien pasaba por ella y se llevaba algún libro. Yo sólo quise un libro; un libro que me fascinó desde la primera vez que lo ví. ¿Oyeron alguna vez oír hablar de Francisco Fuentenebro? Fuentenebro conforma junto a otros como Miguel Hernández y Lorca los que podríamos denominar como poetas malditos de la generación del 36. Es curioso, porque a parte de su libro de Romances y poemas, nunca he vuelto a encontrar información sobre este poeta (no vale la pena que le busquen, la historia de la literatura ha decidido ignorarle). Pero aún conservo ese poemario como oro en paño, y en días en los que uno no encuentra palabras, es fácil apropiarme de las de Fuentenebro.


Un beso

Boca
dulce y áspera

En la boca un beso
Y en el beso un alma.

¡Qué hermosa eres, muchacha…!
Han florecido en tu pecho
dos naranjas.

Y yo te besé en los labios,
que temblaban,
ante el divino misterio
de mis caricias de llamas.

Ay, el amargo sabor
de tus lágrimas…


Francisco Fuentenebro -Romances y poemas-

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9 Comments:

Anonymous magari said...

¡Qué gran descubrimiento haberte encontrado!
Encantada.

10:06 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Dejaste los pulpos y vuelven a llover los comentarios. Curioso.

12:59 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

El poema me parece muy malo.
c.

11:09 a. m.  
Anonymous Hell said...

Pues no le conocía Vigo, pero es una pena no encontrar nada más de él. Quién sabe si algún día nos sorprendan con manuscritos recién descubiertos u obras póstumas.
Besos y ¡¡Feliz año!! :D

11:21 p. m.  
Anonymous Cristina said...

Pues ni que decir tiene que tampoco lo conocía y aunque sigo prefiriendo a Miguel Hernández, la verdad es que me ha enternecido mucho.

Por cierto, ¿qué leches te pasa con los pulpos? ¿Vamos a tener que invitarte a veranear en las Rías Baixas ;-)?

12:20 p. m.  
Blogger Palimp said...

Aquí puedes encontrar algunos de sus libros:

http://www.iberlibro.com/busca/cgi-bin/shop?com=busca&and=and&opc0=campo5&opc1=campo4&texto0=fuentenebro&texto1=&texto2=&imageField.x=0&imageField.y=0

12:48 p. m.  
Blogger Vigo said...

Magari, sí, has descubierto mi pequeño rincón, un lugar literario que se está reestructurando para tomar parte del pastel en el beneficioso negocio de la cría del pulpo.

Usuario anónimo, sí, la verdad es que a los lectores no hay quién los comprenda. Aunque tampoco hay que alarmarse, más que lluvia yo diría que simple chirimiri.

Carlés, ha usted lo que le pasa es que le falla esa pizca de romanticismo. El poema es sencillo y simplón, pero es ahí donde reside toda su belleza. Imagínese que lee un poema de Gloria Fuertes con en el que se resuma los recuerdos de la infancia. Pues esto es parecido.

Hell, apenas hay referencias en internet sobre el autor, pero esa exclusividad también tiene un poco de morbo. Y por una extraña deuda que tiene mi ojo crítico hacia los talentos no reconocidos, me veo obligado a difundir sus poemas durante el resto de mi vida.

Cristina, y si comprendieses que cada verso, es exactamente lo que quiero explicar, entonces el poema cobra auténtico sentido.
Los pulpos... creo que es una especie de demostración de fuerza, ver que puedo darle vueltas a cualquier tema sin perder demasiado el norte... Los Oulipianos hablan de ponerse trabas para que así la escritura encuentre sus propias vías de expresión. Yo hago algo parecido. A más trabas, más dificultades y más diversión. De todas maneras, por no saturar el mercado con kilos de pulpos, hiré dosificando un poco el tema.

Palimp, el asunto es que creo que hay dos Francisco Fuentenebros, y aunque ahí si que hay un par de libros que reconozco, el resto creo que corresponden a su socias.
Un placer de nuevo verte por aquí.

9:02 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

!!!Y no¡¡¡¡ Desde luego que lo trillado no quita lo pedestre. Traiga ese puñadito de versos un viernes. Yo, u otros, le mostraremos cómo lo malo es malo y lo malo puede ser peor. Sin alharacas.

10:57 p. m.  
Blogger Claudia said...

Acabo de teclear en Google, por curiosidad, el nombre de mi abuelo y esto es lo que me encuentro...
Me alegro de que te haya gustado ese poema, yo de niña repetía el del Cristo de los Milagros, el favorito de mi padre, su hijo.

8:33 p. m.  

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