La Librería

Pequeños retales de literatura

lunes, octubre 30, 2006

Flor de escombros

Los libros a veces son como las mujeres, primero nos podemos enamorar de ellos, y luego hay que saber cuidarlos para que las páginas de sus vidas no se rompan en trocitos. La primera vez que vi el libro de Guido Milanesi fue en una librería de viejo, de cuyo nombre “no puedo” acordarme, pero sí aseguro que era una de esas librerías que quedan al lado de las Ramblas. Yo tenía tiempo y sé algo de algo de autores y libros, así que me distraía yendo de estantería en estantería, sabiendo que no iba a comprar nada porque apenas llevaba un par de monedas en el bolsillo, pero pese a ser consciente de mi penuria monetaria, eso no me impedía divertirme parándome en los títulos que llamaban mi atención. Llegué a la parte más interior de la tienda siguiendo decenas de estanterías y secciones; después de pasar un largo pasillo y un pequeño arco, la tienda desembocó en una sala bastante grande donde se acumulaban miles de libros que seguramente llevaban ahí años y años criando polvo. Durante tal vez una hora que estuve rondando por allá, de vez en cuando alguna otra ánima en pena se aventuraba como había hecho yo hasta la garganta del monstruo, pero tras ojear un poco aquí y allá salían abrumados por la solemnidad que desprendía el lugar. Creo que si el librero hubiese sido plenamente consciente de las posibilidades de venta de cualquier libro de aquella sala, se hubiese replanteado el oficio, aunque quien sabe… quien monta una librería tiene ya de por sí un plus en romanticismo, locura y heroismo épico.
Fui cogiendo libros de aquí y de allá, leía la reseña posterior, miraba los índices, y de alguna manera acabé en la sección de libros de viaje, después de haber pasado por otras tantas, la mayoría insospechadas. El libro de Milanesi destacaba por el color violáceo de sus tapas, y por la antigüedad que parecía ostentar frente a sus congéneres de estantería.
Lo cogí entre mis manos, su título ya de por sí me gustó: AZULES Narraciones de todos los mares, autor Guido Milanesi. El libro estaba editado por la desconocidísima Editorial Lucero como primera Edición en el año 1944 (veinte pesetas de entonces marcaba en la contratapa). Lo abrí por una página cualquiera y la verdad es que me gustó mucho la prosa. A decir verdad me fascinó. Hice rápidamente la prueba del algodón y comencé a abrirlo por páginas aleatorias, y maldita sea, el escritor era jodidamente bueno. Miré el precio, marcaba 1.500 pesetas. Mi primera impresión fue que aquello era un robo, ¿cómo podía costarme ese precio un libro que debía ser de segunda mano y que seguro que llevaba allí años y años de aburrimiento? Durante unos momentos de rabia pensé en robarlo, pero como mi ángel bueno sólo suele pecar por exceso de bondad, decidí que lo que haría sería volver a aquella tienda otro dia y entonces compraría honradamente el volumen. Lo confieso me había quedado totalmente enamorado de los destellos marinos que desprendían la tapa. Y por ello hice un último acto de mezquindad, escondí el libro degradándolo a la estantería más baja, y esperando que un día u otro volviese a pasar por allí, y mientras eso sucedía nadie debía encontrarlo (bienvenido al club de "volvamos locos a los libreros y a los biblotecarios"). El libro sería mío.
Y así es como sucedió. Pasaron meses hasta que volví a aquella librería. Y lo que es peor después de tanta historia he tardado años en comenzarlo a leer, ¿por qué? Porque esperaba una ocasión para ahogarme en las aguas del capitán Guido Milanessi, quería amar a las mujeres de sus páginas, y visitar esos puertos exóticos que tocan puertos inimaginables. Y creo que estos días constituyen algo así como ese momento que esperaba.
Comencé a leerlo ayer y francamente lo estoy disfrutando, ¡hasta suelto risas con sus bromas! Acostumbrado a abandonar mis últimas lecturas tras unas cuantas páginas por la suma de aburrimiento y falta de tiempo, creo que al menos por unos días voy a recuperar el deleitarme con el acto de la lectura. Como dice Milanesi al final de uno de los capítulos en la nota que escribe una mujer aquejada de una tuberculosis mortal: “La muerte no es nada hasta que no sobreviene el amor. Yo morí a tiempo”.

Y ahora un pequeño fragmento como aperitivo, porque seguramente le dedicaré otro post al autor y a este libro. No lo busquen, las posibilidades de encontrar cualquier libro de este autor son casi nulas. Yo tuve un flechazo y creo que lo aproveché, pero creo que la estadística de este encuentro, es la misma que la de repetir uno de esos amores de un sueño de una noche de verano, en el que olvidas pedirle el teléfono a la desconocida.

"-Ca y est... Allons... votre programme?
Le anuncié de prisa; cena en Henry, teatro... Palais Royal, Athénée..., clase morigerada y de bien; o bien; Folies-Bergère, Olympia, clase descabellada y más bien de mal.
Escoger del primero o del segundo grupo hubiera sido un indicio...
- Oui, Palais Royal!—dijo con un candor absolutamente genuino.
No me di por vencido, y, con extrema reserva, le lancé una frase frase brutal, mal encubierta por -digamos también la palabra- un hipócrita respeto, teniendo a punto un añadido en caso de peligro.
-Sobre todo, no os pediré nada...
-L'est-á-dire?
-...quería decir, ni vuestro nombre, ni quien seáis...
-¡Oh!
Pero tuve la impresión de haber sido descubierto y sabiamente rebatido. Entonces, dejé toda indagación y acabé con la contienda inútil. Durante muchos meses, no había vivido más que de guerra y de destrozos, y todos los recuerdos de mejores épocas anteriores se habían secado en el fondo de mi espíritu. De una existencia de anacoreta había pasado de repente a la más agitada y efervescente vida que el hombre pueda procurarse aquí abajo. Y al verme caminar al lado aquel ser del que ignoraba todo defecto, toda miseria todo dolor, salido de una muchedumbre exterminada como criatura de misterio en un cuento prodigioso, no dando de sí misma más que belleza, elegancia y sonrisa, me prestaba un alma nueva, limpia de toda escoria, más vibrante, más fresca, anhelante de todo esto que hasta entonces le había sido negado y dispuesta a dejarse conducir, esclava, a lo largo de un trozo de camino triunfal abierto en la belleza del mundo. Las miradas de admiración que los transeúntes le lanzaban se reverberaban cá­lidas en mi amor propio, y me parecía que nada valía la envidia de que yo me sentía objeto."

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4 Comments:

Anonymous Un Ciudadano Cualquiera said...

Para que los escritores en legua española nunca más sean discriminados como este año en la Feria del libro de Frankfurt.

Propuestas de Ciutadans de Catalunya:

1- Si quieres que los niños y jóvenes reciban una educación bilingüe y de calidad, y que el castellano esté al mismo nivel del catalán, para que así nuestros hijos puedan tener un mejor futuro.

2- Si quieres una Cataluña moderna, dinámica, plural, cosmopolita, abierta a España y a Europa: Una Cataluña integrada en España y que vuelva a ser su motor económico.

3- Si quieres una Cataluña en la que no se cuestione a ningún ciudadano por sentirse más (o menos) catalán, o más (o menos) español, y en las que esos sentimientos no formen parte del discurso político.

4- Si quieres una Cataluña en la que se hable el catalán y el castellano indistintamente, tanto en la calle como las Administraciones o en el Parlament, y en la que no haya que disculparse por hablar uno de los dos idiomas.

5- Si quieres que los 30.000 millones de euros de presupuesto anual de la Generalitat se dediquen a programas sociales, vivienda digna, empleo, formación, y no a "construir una nación" que divide a los catalanes entre sí, y a los ciudadanos de Cataluña con el resto de España.

VOTA A CIUTADANS. EL MAYOR MOVIMIENTO CIUDADANO DE NUESTRA DEMOCRACIA.

Conoce a Albert Rivera, y las ideas de Ciutadans, en la entrevista de Eva Hache,
en la de CNN,
en el programa Ruedo Ibérico de Antena 3,
o en Intereconomía,
y mira el Spot de Ciutadans en Youtube.

Vota a Ciutadans de Catalunya, es la única manera de hacer frente al nacionalismo excluyente.

11:49 a. m.  
Blogger Enttropia said...

Hace muy poco que he descubierto tu blog y me siento muy feliz. Sólo quería que lo supieras. Me he sentido como el lector de la Historia Interminable que acompaña al pequeño Bastián a la tienda del señor Koreander y es testigo del descubrimiento de ese libro tan especial. Es genial, gracias.

1:37 p. m.  
Blogger Vigo said...

Ciudadano, como estábamos en jornada electoral y no tengo por costumbre bannear le pasaré por alto el post.
Pero no van conmigo estas rencillas. Lo dijo Herralde hace poco y me gustó. La cosa es sencilla la cultura en catalán es en castellano y en catalán, pero cuando hablamos de literatura catalana es en catalán. Personalmente estoy bastante de acuerdo.
Les felicito por sus tres escaños (toda una sorpresa). Ahora por mi parte no comulgo con sus pensamientos, creo que aunque ustedes hablen de bilingüismo en verdad lo que desearían es un predominante castellano con la posibilidad de comunicarse en catalán en la intimidad.
Si es así, no va conmigo.

6:01 a. m.  
Blogger Vigo said...

Enttropia, que bonito lo que me dices... ojalá hayas entendido mis aventuras y desventuras. Pero como intento ser celoso de mi intimidad, disfrazo mucho mis palabras (con tinta roja y verde).
Pero el placer como digo es mío al leer tu blog. Un enorme placer.

6:05 a. m.  

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