La Librería

Pequeños retales de literatura

lunes, marzo 21, 2005

Ultimos ejemplares (II)

Lo prometido es deuda, y aunque sólo acuda aquí un momento para dejar esa constancia, creo que valdrá la pena el esfuerzo para mí y para vosotros. Continuaremos entonces la secuencia marcada, hurgando en los los más extraños bestiarios.
Sólo decir, que el fin de semana pasó sin penas ni glorias, y me quedé con ganas de hacer lo que no hice. Pero eso sucede casi siempre, así que...
El texto siguiente procede de la mente enferma de Habar Ahala, y digo eso, porque parece imposible que una mente normal demuestre las altas cotas de ironía que acostumbra a demostrar Habar (algún día tal vez les hable de la tribu de los Urgas o quizás del primo Otto que permanece recluido en un pabellón psiquiátrico). Desde luego el turco sabe escribir, y si no a las pruebas me remito:

de la electrodinámica de los cuerpos en movimiento

caso comparable al del molotrus escarlata o gorrión de cola roja de Venezuela, así denominado por los clasificadores del museo de ciencias de Hamburgo a partir de los célebres escritos y dibujos de Alexander Von Humboldt, del que no volvió a tenerse noticias hasta que el libertador Simón Bolivar despachó un breve cuerpo expedicionario encabezado por Gregorio de las Terrazas y Navajas Fuentes, pionero de la ciencia caraqueña, que ido y regresado de la alta cuenca del Orinoco declaró haberlo visto - eso le parecía - pero no pudo atrapar ningún ejemplar ni vivo ni muerto; a lo que le sucedieron diversas expediciones entre las que vale la pena mencionar, a mediados del siglo XX, la de aquel exéntrico sobrino de Rockefeller que ofertó una fuerte recompensa a la tribu de los aracaiquíes por su captura lo que derivó en una generalizada matanza de aves en la región y en varios intentos de fraude protagonizados por chamanes locales que, parodiando al doctor Frankestein, intentaron armar un supuesto molotrus escarlata con partes de otros pájaros.Desquicio que tuvo su fin, por suerte, sólo cuando el curador de la Universidad de Magdeburgo aplicó cuidadosamente vapor a cierta hoja demasiado gruesa del diario de Humboldt y tras lograr - como había sospechado - separar dos páginas adheridas encontró, redactada en el mas exquisito alemán de la Baja Sajonia, la aclaratoria nota: "A la cola la pinto de rojo porque se me terminó el marrón."

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5 Comments:

Blogger lua said...

Ups, buenísimo :DD

Dark kisses

6:54 p. m.  
Blogger viruta said...

y si de escarlatas y bestialidades hablamos nada más encarnado que una elocuente Santa Rita en flor desbordando el muro de la casita blanca en los suburbios de mi mente niña...
la silla hamaca de mimbre meciéndose fantasmagórica: sombra de viento...
mimos madreselva extendiendo sus gajos suplicantes para alcanzar el éxtasis fantasíaescarlata

y la ferocidad de los olores
siempre

9:54 p. m.  
Blogger Magda said...

No lo hallaba :o(

Se ve precioso, realmente bien.

Un abrazo.

11:41 p. m.  
Blogger Omegar said...

Organizo un concurso de microrrelatos en http://omegar.blogspot.com/
Por si interesa,
Saludos.

10:03 p. m.  
Blogger Vigo said...

lua, sí, desde luego es bueno, aunque el único merito mío en este caso, es mi buen gusto (sic.) y tener el placer de intercambiar de vez en cuando palabras con el turco.
Cris,una vez cuando era pequeño, fui a la floristería a comprar una flor que había visto en la foto de un libro. Se llamaba "Azulejos de los sembrados". Me llevé una desilusión, cuando me dijeron que la cosa no funcionaba así. Pero aquella flor era tan bonita...
Magda, sí quedó bien. Necesitaré tu ayuda para arreglar alguna cosilla (no te alejes demasiado del ordenador... Bueno si lo haces diviértete). Y por enésima vez gracias.
Omegar, interesarme seguro, pero se me acumulan tantas cosas, que uno ya no sabe donde focalizar los esfuerzos. ¿Pero tu libro es bueno? Ja,Ja. Porque si lo es entonces tal vez si que merezca la pena el esfuerzo.

8:34 p. m.  

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