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Pequeños retales de literatura

martes, noviembre 29, 2005

Contra la violencia...

El pasado Viernes se celebró el Dia Internacional Contra la Violencia de Género, y queremos sumarnos a los homenajes que por ello se realizaron. Nos incorporamos tarde como casi siempre, pero es que la Empresa siempre funciona con un reloj interno distinto al de la calle (y además en estos momentos estamos trabajando bajo mínimos). Entre los actos que se realizaron se inauguró una Exposición de foto-arte titulada “18 segundos”, ya que según las Naciones Unidas, este es el tiempo que tarda en ocurrir una agresión hacia la mujer. Los fotomontajes han sido realizados por el fotógrafo: Iván Hidalgo y el pintor: Alejandro Marcos, y muestran los efectos de los malos tratos en el rostro de algunas famosas (en la foto Maribel Verdú). Cada día decenas de mujeres anónimas se ven inmersas en el infierno real de los malos tratos, cuyos finales más trágicos aparecen en las páginas de sucesos, en un continuo goteo de muertes injustas. Remarcar que cualquier acto de verdadero amor entre los componentes de una pareja, excluye por definición cualquier tipo de violencia, y desde luego se ha de saber amar demasiado poco para llegar a pegar a una mujer.
Que a mi garganta aún le cueste pronunciar cada palabra, no significa que no ejerza mi derecho a decir lo que me venga en gana, y en este caso lo que es justo.

Hidalgo –Maribel Verdú-

“La llevó a lo largo de la pared balanceando el cinturón, con una lluvia de golpes. Ella mantenía las manos en alto para protegerse la cara, pero el resto de su persona era un blanco fácil. El cinturón emitía gruesos chasquidos de látigo en el silencio de la habitación. Pero ella no gritaba, corno solía hacerlo, no le pedía que cesara, como de costumbre. Peor aún, no lloraba, como siempre lo hacía. Los únicos ruidos eran el cinturón y la respiración de ambos: la de él, pesada, áspera; la de ella, ligera y rápida.
Beverly se apartó hacia la cama y el tocador que había a un lado. Tenía los hombros rojos por los golpes del cinturón. Su pelo chorreaba fuego. Él la siguió torpemente, más lento, pero grande, muy grande. Había jugado al squash hasta dos años antes, al desgarrarse el tendón de Aquiles. Desde entonces, estaba un poco pasado de peso («muy pasado» habría sido una expresión más correcta), pero los músculos seguían allí, como un firme cordaje envainado en la grasa. Aun así, se alarmó un poco por la falta de aliento.
Ella alcanzó el tocador. Tom supuso que se agazaparía allí, tal vez tratando de meterse abajo. Pero lo que buscar a tientas... girar en redondo... y de pronto el aire se llenó de proyectiles. Le estaba ametrallando con los cosméticos. Un frasco de perfume francés lo golpeó directamente entre las tetillas, cayó a sus pies y se hizo trizas. De un asqueante olor a flores.
-¡Basta! —bramó—. ¡Basta, perra!
En vez de cesar, las manos de Beverly volaban por la superficie de vidrio cogiendo todo lo que allí había, arrojándolo. Él se palpó el pecho, allí en donde lo había golpeado la botella, incapaz de creer que ella le hubiera arrojado algo. La tapa de vidrio le había hecho un corte. No era gran cosa, apenas un arañazo triangular, pero cierta dama pelirroja presenciaría la salida del sol desde un hospital, ¿no? Oh, sí, por cierto, una dama que...
Un bote de crema lo golpeó por sobre la ceja derecha con súbita fuerza. Oyó un choque sordo que parecía provenir del interior de su cabeza. Una luz estalló en el campo visual de ese ojo. Retrocedió un paso, boquiabierto. Entonces fue un poco de Nivea lo que se estrelló contra su panza con un leve ruido a palmetazo, Y ella estaba... ¿Era ¿posible? ¡Sí! ¡Le estaba gritando!
-Me voy al aeropuerto, hijo de puta! ¿Me oyes? ¡Tengo que hacer y me voy! ¡Te conviene salir de en medio porque ME VOY!”.
Stephen King –It-

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2 Comments:

Blogger Magda said...

La violencia en todas sus manifestaciones es terrible, y casi siempre se realiza con los más débiles. Como decía en mi blog, me parece increible que en pleno siglo xxi se celebre "el "día contra la violencia de género", no debería ya de existir, pero la violencia hacia las mujeres existe, y parece no parar.
En fin, a veces no quedan palabras...

Un beso.

7:12 p. m.  
Blogger Vigo said...

Creo Magda que el problema de la violencia (y prefiero hablar al igual que tú en conceptos generales)está muy arraigado a la naturaleza humana, igual que lo estan los conceptos del bien y del mal, así que aunque pongamos los medios para intentar que ocurra en el menor de los casos posibles, aún seguirán sucediendo este tipo de sucesos durante muchos, muchos años, décadas o siglos.
Y no quiero que mis palabras suenen a una cierta indiferencia. Habrá que luchar durante el resto de nuestros días para intentar erradicar todo tipo de violencia.

4:48 a. m.  

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