La Librería

Pequeños retales de literatura

sábado, abril 12, 2014

Una librería que abre contra una ciudad que agoniza


Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres….
Dámaso Alonso –Insomnio-



Los madrileños que me perdonen… quería poner alguna cita sobre lo que voy a comentar, y éste verso de Dámaso Alonso es la que me ha venido a la cabeza, pero en realidad lo que comento no tiene nada que ver ni con Madrid, ni con Barcelona –creo-.

Estuve este Viernes en una charla en la hace poco recién inaugurada librería Nollegiu (C/Amistat 20, Poblenou) donde se iba a hablar con algunos de los autores del libro de relatos Nómadas editado por Playa de Ákaba. Me sorprendió gratamente la librería por la completa agenda de actividades que allí se desarrollan diariamente, y no sé si le saldrán al final los números contables, pero de entrada felicito aquí a su librero: Xavier Vidal por su esfuerzo y su valentía por embarcarse en esta bonita aventura.

Nollegiu

Esperaba que hablasen más de viajes y de viajeros, pero resulta que los allá partícipes de la conversación eran más de espíritu sedentario que nómada, y como no se les puede pedir peras al olmo, al final acabaron disertando más sobre urbanismo y el modelo de crecimiento de las ciudades que no de lejanos países exóticos.

Hubo un momento que Elías Gorostiaga dejó caer la pregunta sobre si una ciudad actual puede desaparecer, del mismo modo que las páginas de los libros de historia nombran desaparecidas ciudades antiguas, cuya exacta situación geográfica a duras penas hemos sabido encontrar. Como esta pregunta es algo que ya discutí con Juan Pablo y los escépticos (parece un grupo de música, oye ;P), me permito ahora dejar aquí algunas notas al respecto.

1) Antes era de los que pensaba que no me imaginaba una ciudad actual de millones de habitantes pudiese “morir”, pero tras la discusión con la gente de los escépticos acabé cambiando de bando. El asunto se remite todo a la teoría del cisne negro que formuló el broker Nassim Nicholas Taleb, que nos dice que los cambios graves tanto de nuestra historia como de nuestras vidas, proceden de hechos inesperados, y en la mayoría de los casos son impredecibles. Basta por ejemplo que una ciudad se vaya al traste en su economía principal por que surja inesperadamente una nueva competencia más eficaz o que de repente aparezca una imprevista crisis (y entonces todos los economistas es cuando se apresuran a decir: “se veía venir”), para que el trabajo comience a escasear y la gente decida trasladarse a otras ciudades.

Algo semejante ha ocurrido en Detroit donde de momento desde que se cerraron sus fábricas de coches, su economía se ha resentido de tal modo que aún no ha conseguido salir de la crisis en la que se ha visto envuelta. El problema en estos casos suele ser que las economías pueden caer como castillos de naipes, y el cierre de unas empresas provoca el cierre de otras por correlación. De tal modo que esta ciudad americana ha sufrido un éxodo de sus habitantes a otras ciudades, donde la crisis norteamericana no ha sido tan fuerte, provocando que barrios enteros hayan quedado totalmente abandonados.

2) Imaginemos una selva amazónica en la que se introduce cualquier agente externo en su biodiversidad, lo más probable es que esta no quede afectada, porque la riqueza de su ecosistema le permite autorregularse y encontrar otros puntos de equilibrio. Imaginemos por el contrario un campo sembrado de trigo, en el que introducimos algún agente externo como pudiera ser algún tipo de insecto, éste ecosistema puede quedar totalmente afectado porque se produzca algún tipo de plaga.

Algo así pero aplicado a las ciudad planteó hace varias décadas la teoría de urbanismo Jane Jacobs en su libro “Muerte y vida en las grandes ciudades”, donde comenta que para un barrio no caiga en decadencia, lo mejor es que en el se den mucha diversidad de usos del tipo: escuelas, tiendas, oficinas, parques, ocio, casas, etc., porque cuanta más diversidad más posibilidades tendrá de asimilar cualquier cambio de tendencias o costumbres de sus habitantes.

Si Detroit hubiera diversificado mucho más su industria, seguramente hubiera encajado mucho mejor que Ford, General Motors, o Chrysler dejaran de ser competitivos frente a la oferta de los coches japoneses.

3) El tercer factor que me apetece comentar, es el antropocentrismo que sufrimos a la hora de mirar la historia del planeta, si contamos unos 10.000 años de hombre semicivilizado frente a los 4000 millones de años que tiene de antigüedad el planeta Tierra, es de suponer que sencillamente con adelantarnos unos cuantos siglos o milenios a la época actual, vete a saber que habrá sido de la especie humana y si seguiremos vivos o yo nos habremos matado como Caín mató a Abel (este va a ser un tema que creo que voy a tocar por aquí proximanente).

Si pensamos sencillamente en los cambios climáticos, y por ejemplo en el deshielo de los polos es de presuponer como dicen la mayoría de informes sobre previsiones climáticas futuras, que el nivel de agua subirá en los próximos decenios, y muchas ciudades como las costeras de los Países Bajo (que por algo se llaman así), salvo que inventen unos sistemas de muros y esclusas más sofisticados de los que ahora ya tienen, sus tierras se verán engullidas por el agua (como el problema que sufrió Nueva Orleáns con la rotura de sus diques).

La desertización avanzará por Africa, por lo que la inmigración de esos países hacia los países más desarrollados, será aún mayor de la que tenemos ahora. ¿Podrán las ciudades europeas colapsarse de alguna manera por superpoblación? No creo ser demasiado catastrofista, al menos no me siento como tal, ya que me imagino que serán las siguientes generaciones las que se encuentren de verdad con la crudeza de los cambios climáticos, y ni la nuestra, ni quizás la de nuestros hijos.

Y por hoy no más.

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5 Comments:

Blogger Doctora said...

La historia ha dado muchas vueltas, claro, en su día Roma fue el centro del mundo y España tuvo también un imperio cojonudo. Hoy en día los dos países están hechos polvo.

Sea como sea, dudo que estos cambios se den de nuevo, imagino que con los años los países pobres serán más pobres y los ricos más ricos.

11:26 a. m.  
Blogger Vigo said...

Yo lo veo como el fútbol, los equipos de arriba de la tabla suelen estar siempre arriba, y los de abajo abajo. Pero eso no impide que de vez en cuando se cuele en la clasificacion algún equipo tipo atlético de Madrid. :)

Pero eso a corto plazo, pero en unos siglos hacia adelante vete a saber si seguirá jugándose al fútbol, o se habrá inventado otro deporte más adictivo.

Ultimamente cuando me cuesta dormirme cuento balones de fútbol en vez de ovejas (bueno no es verdad, pero aquí lo parece ;))

8:35 p. m.  
Blogger C. Martín said...

Qué bonita, dan ganas de quedarse... y en mi barrio, además, snif.

Ains...

11:20 p. m.  
Blogger Vigo said...

Sí, es pequeñita, pero es bastante acogedora y ese sillón que tiene en plan Cheers le da un toque de personalidad.

El nombre de "No llegiu" además me parece muy acertado ya que es muy llamativo (no sé si la conocerás, pero en Madrid hay otra similar que también me hizo gracia cuando oí hablar de ella: "Tipos infames").

Bueh Carmen, cuando actualizo es cuando me doy una vuelta por mi blog, y leo los comentarios... pero bueno ya sabes que yo siempre he sido más de retrasos que de puntualidad.

Mañana me voy a correr un rato al Escorxador. ;)


6:11 a. m.  
Blogger C. Martín said...

La conozco, la conozco, allí presentó Ramón Buenaventura su ultima novela «NWTY».
Estoy vaga yo con lo de correr, acabarás poniéndote más en forma que yo :p

petons

2:31 p. m.  

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