La Librería

Pequeños retales de literatura

viernes, mayo 16, 2014

Mentiré si es necesario

Hace unos meses la web de El Butano Popular decidió aventurarse en el mundo de la edición en papel, y para ello ha reunido los escritos de algunos de sus más ilustres colaboradores: Daniel Ausente, Jorge de Cascante, Rubén Lardín y Grace Morales. Y ha decidido publicar a cada uno de ellos su correspondiente libro. Nota: si no reconoces ninguna de estas firmas, es que no ha navegado lo suficiente por el mundo de las catacumbas culturales (ya saben, los reinos de la baja cultura).

Como siempre me ha caído bien Ausente (también Absence), desde que tuve la ocasión de charlar con él en un par de ocasiones, y quedar deslumbrado sobre los conocimientos del mundo pulp que él tenía. Voy a hacerle un pequeño homenaje aquí a su libro: “Mentiré si es necesario”. Por supuesto, estoy de acuerdo en la afirmación del título: toda narración guarda en su corazón una parte de ficción, o quizás sea: “toda ficción mantiene en su interior un corazón de realidad”.

Leyendo uno de los textos que lo componen: “Lepismas en el imperio secreto” en el que Ausente recuerda su infancia de clicks, airgam boys, y madelmans (el click de playmobil es… ese que entra en bar y el camarero le pregunta qué quiere. El click responde: "Da igual, me lo voy a tirar por la espalda..."; los airgam boys son aquellas figuras un poco mayores en tamaño que los clicks y más articulados que los primeros, pero que por contra, debido a esta autonomía iban perdiendo pies y zapatos por todos los lados; y los madelmans eran también articulados y de tamaño, eran algo así como los Gulliver de los clicks).

Copio un fragmento de este texto, que me ha hecho gracia porque al leerlo me ha venido un fotograma de la serie True Detective de la que luego hablo una pizca:

“No sé cómo llegó a casa la madelman india, pero ahí estaba la piel roja. Al principio malvivió despreciada, en un rincón, al margen de toda aventura. Luego empezaron los secuestros. Los malos se la llevaban a su guarida y había que montar una operación de rescate. Sin darme cuenta, todo empezó a girar a su alrededor. Frágil y sumisa, guardaba silencio ante las tropelías en aumento como la heroína de folletín que era. No fui consciente de que sus desventuras y penalidades me excitaban. Empezó a ser víctima de agresiones sexuales. Primero la violó un madelman de la policía montada del Canadá pero la cosa prosiguió contra natura. A cuatro patas, los clics la rodeaban en lo que ahora concibo como una gang bang liliputiense emergida del subconsciente. Y el geiperman probablemente le destrozara la vagina. Como tantos otros, decadencia y perversión derrumbaron mi imperio. El bote de Dixan dejó de derramar su contenido, convertido en agujero negro del olvido. Carquiñoli y Chihuahua quedaron a salvo en el exterior, quizá porque siempre los mantuve al margen de aquella orgía de depravación. De la maldelman sioux nunca más se supo. Engrosó las filas de muñecas rotas del porno.”

True detective
True Detective. Episode 7

De la serie que protagonizan Matthew McConaughey y Woody Harrelson, puedo decir que está bien, pero que tampoco mata (bueno, algunas chicas si que son matadas, pero no es eso…). Había leído por Carlos Boyero que le había fascinado, comparándola con otras grandes series del tipo The Wire, pero a mí me ha dejado un poco frío. Es como ver una película muy larga de ocho capítulos de ritmo bastante lento (por lo que cuando se estrene tampoco creo que arrastre un gran número de seguidores, ya que descontando los que ya la hayan visto por la red, solo se quedarán delante del televisor aquellos que arrastren en la memoria el bagaje de algunas de las buenas críticas leídas y por éstas estén dispuestos a aguantar hasta el final). Pero personalmente prefiero otro tipo de series donde la montaña rusa de emociones en cada capítulo es mucho más espectacular; donde los giros de guión son mucho más originales; y donde hay mucha más acción. Como ejemplo de lo que digo, una gran serie que reúne estas tres características y de la que ya he hablado alguna vez por aquí recomendándola, es Breaking Bad.

Lo mejor de la serie True Detective es la relación tensa que mantienen los dos policías a lo largo de los años (buenas interpretaciones de ambos) y como entre ellos se entrecruza la figura de la bella Michelle Monaghan. Mientras que los asesinatos no dejan de ser solo una especie de ruido de fondo en la serie, con un cierto atractivo ritual, eso sí.

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