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Pequeños retales de literatura

jueves, septiembre 27, 2012

Mientras agonizo de William Faulkner

Mi última lectura corresponde al libro Mientras agonizo de William Faulkner, y ahora aún sigo con Faulkner y estoy leyendo Santuario. La cuestión es que estos días he decidido acercarme un poco a la obra de este escritor americano, que antes solo conocía de oídas, porque aún no habiéndole leído, siempre había otros escritores a los que si que admiro que lo nombraban como una de sus máximas referencias. He comenzado por eso con sus obras más sencillas, depende como vaya la cosa, me aventuraré en sus obras más complicadas (libros como El ruido y la furia o Absalom, Absalom).

Mientras agonizo De entrada voy a hablar un poco del libro Mientras agonizo, pero como casi todo lo que podría decir ya otros lo han dicho antes y ya está colgado en otros escritos por la red, intentaré salir de este encuadre rápidamente e ir hacia otras visiones.

Mientras agonizo narra básicamente el viaje de la familia Bundren desde su granja hasta la ciudad Jefferson (capital del imaginario condado de Yoknapatawpha donde Faulkner sitúa casi todas sus novelas). El motivo de este viaje es transportar el cadáver de la recién fallecida matriarca de la familia: Addie, que es la esposa del granjero Anse Bundren, y también madre de cinco hijos (Cash, Darl, Jewel, la joven Dewey Dell, y el muchacho Vardaman). El traslado del cadáver se debe a una previa promesa hecha por Anse a su mujer, pero este viaje de apariencia sencilla, se irá convirtiendo en un calvario lleno de dificultades, donde las fuerzas de la naturaleza se confabularán en su contra; y donde el cadáver de la madre se irá corrompiendo día a día desprendiendo un desagradable olor (como un dedo acusador que les indicase el paso rápido del tiempo en el ciclo degenerativo de la muerte). Ante tales adversidades algunos de los integrantes de la familia se van enajenando, mientras que el resto aceptan el destino, como si fuera parte de una inevitable fatalidad en el plan divino.

Hay varios detalles que me han resultado interesantes, el primero es que este libro me ha hecho darle sentido a otro libro del que había oído hablar antes, y del que en un principio no entendía el motivo del título: Mi madre es un pez. Ahora ya sé que el título tiene un origen faulkneriano, y que éste es el pensamiento que tiene el hijo menor Vardaman a partir de la muerte de la madre (ya desde un principio parece que no tiene demasiadas luces, pero es a partir del deceso de la madre cuando se notan trazos de una incipiente locura que se va adueñando de la razón del chico).

Lo segundo por supuesto es darme cuenta de primera mano del famoso estilo de Faulkner; esas frases interminables que a veces son tan bellas como otras tan incomprensibles. Los mismos diálogos intentan captar tal porción de realidad que a veces son en cierta manera inconexos o incoherentes, en los que da la sensación siempre que prima más lo que uno dice que lo que el otro te responde (me imagino que la realidad tiene mucho más de esto que de otra cosa, y que las conversaciones están más llenas de silencios, de preguntas sin respuestas o de pensamientos que no acaban de desarrollarse, que de ordenados diálogos donde siempre hay una respuesta para cada intervención previa; haciendo un símil deportivo: como si las conversaciones en realidad tuvieran más de frontón que de partido de tennis).

El libro está narrado en 59 monólogos interiores, aunque la mayoría tienen una cierta unidad en el tono y bien podrían interpretarse como un narrador ajeno al que de vez en cuando se cruzan los pensamientos de alguno de los personajes. Quizás el único que destaca en este sentido son las partes en la que habla Darl, ya que en ellas vemos al Faulkner más lírico, el más descriptivo y a la vez el más complejo: sin duda, las partes más bellas del libro son estos capítulos de Darl, donde la prosa de Faulkner se luce tanto para narrar los paisajes o los colores del cielo, como la naturaleza del comportamiento humano. Darl a la vez es el personaje más enigmático del libro, por un lado parece conocer los secretos de los demás (incluso parece que hay algún secreto que Faulkner no acaba de desvelar al lector y que le pertenece a él), así que Darl, por un lado parece al principio ser el hijo más consciente de todo lo que está pasando y las consecuencias negativas que puede arrastrar ese viaje que tiene aires de odisea; más adelante le vemos también afectado por una cierta locura que Faulkner no acaba de justificar.

Este es uno de los rasgos del escritor americano y más dignos de elogio, que nos va dando pistas para saber que cada personaje tiene sus propios secretos que responde a una historia personal, y de forma sutil va desvelándolos poco a poco; y así avanzamos en la lectura mientras la atmósfera de ese condado del sur de los EEUU llena de personajes semiderrotados (donde habitan esos granjeros pobres blancos, que ya de por sí tienen la aureola de haber perdido la guerra de secesión americana). Así que podríamos decir que la prosa de Faulkner funciona por goteo, y que aunque al principio uno va un poco perdido en las primeras páginas, ya que se evita habitual presentación de los personajes de la novela, sino que directamente Faulkner te mete en el meollo del asunto y te deja suelto para que te enfrentes directamente con el centro del escenario de la trama. Yo por eso que ya me he dado cuenta como las gasta Faulkner y tengo mi propio criterio sobre la mejor manera de enfrentarse a una novela, prefiero leer alguna referencia previa sobre el argumento, antes de meterme en serio en cualquier lectura, porque no me gusta pasar las primeras hojas de un libro desorientado, sin entender demasiado la situación (así que prefiero hacer un poquito de trampas y saber antes con qué personajes me enfrento, pero intentando que lo que lea previamente no me desvele demasiado sobre la trama final de la novela).

La obra por supuesto tiene muchos méritos: uno es que es un referente como experimento formal en la coralidad de voces (creo que este libro se nombra como referencia en este asunto porque es la primera vez que se utilizó este recurso). Otro mérito, es que a través de sus protagonistas y esos secretos que cada uno va desvelando, junto con sus respectivas acciones, vamos acercándonos a los misterios de la naturaleza humana, que se basa básicamente en el principio de la contradicción. Por ejemplo: el libro nos da muestras del sentimiento de unidad en la familia pero a la vez nos enseña la imposibilidad de una comunicación verdadera entre los miembros de la familia Burden; la fatalidad por las cartas que nos da la vida, haciendo pareja junto a la perseverancia humana que nos hace siempre tener una mirada hacia delante; los egoísmos personales y la mala fe, que vienen a decir que “que uno solo debería de contar con uno mismo en esta vida”, en contraste con los pequeños actos de generosidad de otros personajes que demuestran a la vez que no todo está perdido respecto a la raza humana.

Leo por la red que hay una versión cinéfila en preparación para esta novela, que dirigirá el prolífico James Franco (actor, director, productor, artista, escritor, guionista), que entre otras películas por si no recuerdan su cara, es el actor que sale en la película 127 horas (gran película de Danny Boyle donde un excursionista queda atrapado por una piedra en un rincón perdido del Cañón del Colorado).

Bueno, mi intención es mencionar algunas referencias que me vienen a la cabeza en lo que respecta al “ilegal” transporte de cadáveres (no con ninguna idea macabra, sino con la intención de enterrarlos normalmente en su lugar de origen). Pero esto ya se ha hecho muy largo, así que mejor cualquier otro tema que tenga pendiente, lo dejo mejor para mis próximas entradas blogueriles.

Faulkner

Este año, por cierto, se cumple el 50 aniversario de la muerte de William Faulkner, y el pasado Lunes creo que se cumplió el aniversario de su nacimiento, así que esto responde también un poco a un merecido homenaje a este escritor, que ya para mí era un evidente fallo que hasta ahora hubiese sido casi ignorado desde este blog.

7 Comments:

Blogger Marion Sylder said...

Excelente post amigo. He leído Santuario, El ruido y la furia y justo acabo de comenzar Mientras agonizo.

5:17 p. m.  
Blogger Vigo said...

Yo voy a casi a la inversa, primero leí Mientras agonizo, luego Santuario, y ahora estoy leyendo El ruido y la furia, que en breve intentaré reseñar.

Gracias por el comment

7:44 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Muy buen comentario, además del estilazo del autor en esta novela, es un argumento que nunca envejecerá por reunir en él varios elementos humanos.

1:43 p. m.  
Blogger hector mosquera said...

Buen comentario, sin embargo tengo que reconocer que el estilo de Faulkner en esta obra y en el ruido y la furia, no obstante su brillantes, se torna confuso. Sin duda prefiero "luz de agosto" y la novela corta "Humo", la primera profunda, ésta entretenida, las recomiendo para iniciar con el autor que nos reúne.

5:18 a. m.  
Blogger Vigo said...

Bueno comparto la recomendación. Yo no soy un lector que ame la complejidad por que sí, así que principio soy bastante pragmático con lo que lea, así que disfruto con libros en los que sencillamente me resultan agradables cuando los leo. Quiero decir, que si el autor por ejemplo tanto por utilizar un estilo sencillo o por el contrario le da un estilo recargado, ambos me parecen muy interesantes e igualmente legitimos para ser disfrutados.

Quiero decir que no hay una fórmula exacta para conseguir un libro que guste a todos los lectores por igual, así que es mejor que el propio lector sea el que vaya definiendo poco a poco su gusto, y vaya también picoteando entre libros distintos para que su gusto no quede demasiado encastrado en un único tipo de libros, y sepa discernir luego con su propio criterio las virtudes y defectos de cada libro que uno lea.

3:37 a. m.  
Blogger Vigo said...

Bueno comparto la recomendación. Yo no soy un lector que ame la complejidad por que sí, así que principio soy bastante pragmático con lo que lea, así que disfruto con libros en los que sencillamente me resultan agradables cuando los leo. Quiero decir, que si el autor por ejemplo tanto por utilizar un estilo sencillo o por el contrario le da un estilo recargado, ambos me parecen muy interesantes e igualmente legitimos para ser disfrutados.

Quiero decir que no hay una fórmula exacta para conseguir un libro que guste a todos los lectores por igual, así que es mejor que el propio lector sea el que vaya definiendo poco a poco su gusto, y vaya también picoteando entre libros distintos para que su gusto no quede demasiado encastrado en un único tipo de libros, y sepa discernir luego con su propio criterio las virtudes y defectos de cada libro que uno lea.

3:37 a. m.  
Anonymous Cristian Crucianelli said...

Muchas gracias por tu aporte. De las obras de este autor, 'Mientras yo agonizo' y 'Luz de agosto', son mis preferidas. Ambas (y toda su obra? me impresionaron a tal punto que, hicieran que Faulkner pasara a ser, a mí entender, junto con Dostoievski, uno de los mejores escritores de todos los tiempos. Saludos desde Argentina.

5:58 a. m.  

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