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Pequeños retales de literatura

domingo, septiembre 16, 2012

A los pies mi ciudad

Estos días los catalanes debatimos sobre cuestiones independentistas, mientras el resto de España nos mira con recelo y antipatía. Lo nuestro seguramente va para largo, y me sorprendería muchísimo que todo este asunto identitario se precipitara tanto para un lado como para el otro en unos pocos años.

Yo no soy independentista y por ello no tuve ningún interés en asistir a la manifestación convocada en la Diada del 11 de septiembre, pero puestos a repartir cegueras o miopías, me parece mucho más graves la que escucho desde algunos medios españolistas, que la de los medios más nacionalistas (medios que son puro reflejo de lo que piensa la población tanto “española” como “catalana” respectivamente).

Lo que más me saca de quicio es que tanto unos como otros sacan desde sus púlpitos números distintos y argumentos totalmente opuestos. ¿Tanto costaría hacer un debate económico o puramente identitario en el que ambas partes estuvieran representadas correctamente?

Pero bueno, como este tipo de temas encienden demasiado los ánimos, creo que prefiero solo pasarlo por mi blog de soslayo y dejar el tema zanjado aquí (pero tampoco quería que días tan intensos o emotivos para buena parte de la población catalana, no tuvieran al menos un leve reflejo en mi blog).

Quizás lo mejor sea quitarle un poco de hierro al asunto, y atender a las reflexiones que hace el siempre "ausente" Jaime Rubio desde su blog: La decadencia del ingenio: Cataluña, el universo y todo lo demás. Incluidas mis gafas.

Jaime Rubio, quién que por cierto, ha puesto a libre disposición de cualquier internauta que quiera leerlo, su segunda novela: El secreto de mi éxito (que también se puede encontrar en papel). Si éste luego les gusta pueden también conseguir su primera novela, La decadencia del ingenio, en Bubok.

Y ahora para finalizar les presento Barcelona. El otro día me pasaron unas pocas fotos (igual que otros tienen la manía de hacer contínuamente fotos, yo tengo la manía de nunca hacerlas ni tampoco perdirlas) así que casi nunca tengo fotos en las que salga yo, pero estas dos que me pasaron me molan bastante y por eso las posteo:

Barna

En esta estoy con Marteta, en el parque del Carmelo, la vista desde aquí es una de las mejores desde las que se puede ver toda la ciudad.

Drac Gaudí

En esta otra junto al famoso drac de Gaudí, estamos Marta, Polo, y yo, y al otro lado de la cámara el Pelos de fotógrafo; la guapa “japo” fue un fichaje de última hora para la foto; está en esa pose tan característica de ellos -vete a saber por qué- con los dedos en señal de victoria.

Y es que esto de la fotos tiene su miga, es costumbre en cada lugar del mundo decir alguna palabra para que el semblante no salga demasiado serio cuando te hacen la foto. Algunos ejemplos: los ingleses cuando se hacen una foto pronuncian “cheese”, los franceses “ouistiti” (la correspondencia al español sería la del mono “tití), los mexicanos “whisky”, los españoles “patata”, mientras que los catalanes que somos muy nuestros decimos: "lluíííííííííííís".

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11 Comments:

Blogger Orion said...

Buenas.

La verdad es que la política no me interesa mucho. Aunque pueda resultar un tópico, creo que casi todos los que se meten en política y con el tiempo consiguen ocupar un puesto de relevancia, se aprovechan de la coyuntura para beneficiarse y favorecer a sus allegados, en mayor o menor medida.
En cuanto al nacionalismo y al patriotismo exarcebado que en muchas ocasiones no es patriotismo, sino chovinismo, opino algo parecido a lo que Bumbury dice en esta canción:

http://www.youtube.com/watch?v=UrvgwRHut7s

Que guapos estáis todos en la foto, incluída la oriental :). Yo también tengo fotos, con el Parque Güell de escenario, muy parecidas a las que muestras aquí. La última vez que estuve en tu ciudad (hará un par de años aproximadamente) fue con mi mujer. Ella no conocía Barcelona y quería ir a Amsterdam. Al final la convencí y se quedó prendada (le gustó mucho más que Amsterdam) A veces me pregunta cuándo vamos a volver otra vez :)

PD: Hace unos años tenía un look muy parecido al tuyo, es decir, la cabeza afeitada, perilla y bigote. Después me dejé la barba completa y muy larga. Los amigos me decían que parecía un talibán.

5:54 p. m.  
Blogger Juan Poz said...

Estamos, en efecto, en un gran lío: el lío de la demagogia, un mar embravecido en que solo puede esperarse naufragar. Demasiadas bravatas y bravuconadas en el ambiente, me parece que respiramos. Espero que no nos envenenemos...

9:26 p. m.  
Blogger Vigo said...

Orion, yo también descreo bastante de los políticos, y aunque quizás hay bastantes honrados, lo que está claro es que una vez en la política se acaban volviendo sectarios, y repiten todos las consignas del partido. Hay elecciones que ni me he molestado en votar, y tengo un amigo que me sorprendió cuando en las pasadas elecciones me dijo que iba a meter una loncha de chorizo en el sobre de la votación (una protesta que más o menos cundió parte de la población catalana), pero luego cuando se me pasó la incredulidad me fui convenciendo que igual era ese el mejor voto posible.

Antiguamente me gustaban los debates políticos, pero ahora los pocos programas que hay dedicados a política vienen de Intereconomía o el Canal 13, y tienen una visión sesgada de cualquier asunto. Uno los puede ver un rato y hasta divertirse con las barbaridades que se dicen, pero verlos demasiado resulta enfermizo.

Barcelona es una bella ciudad eso es innegable y yo me siento bastante orgulloso de ello. Tenemos unas bonitas playas, una arquitectura bastante ordenada, montañas, y muchos lugares por ver (yo soy de aquí, y aún me sorprendo descubriendo nuevas zonas de Barna en las que nunca antes había estado), y por supuesto hay una amplia oferta cultural para entretenerse en los ratos de ocio.

Cuando uno se deja perilla y se afeita la cabeza, se vuelve como los chinos (ya que el cerebro humano busca patrones característicos para identificar), a mí más de una vez me han dicho que me parezco a Carlos Ruiz Zafón, aunque él tenga unos cuantos kilos más (o no, que soy bastante alto). Lo de la barba lo probé en la época del instituto una vez, pero desistí cuando un amigo de toda la vida no me reconoció.

Y por supuesto, deberías de volver alguna vez a Barcelona, tu y tú mujer, digan lo que digan Barcelona es una ciudad hospitalaria y cosmopolita, y los problemas con el idioma son paparruchas, aquí se habla el catalán y el castellano indistintamente, y se da por sentado que uno entiende los dos idiomas por lo que a veces incluso conviven en una misma conversación, pero basta que uno diga con educación que es de fuera y que no entiende el catalán y la otra persona sin ningún problema cambiará de idioma (siempre habrá alguna excepción pero como todo en la vida).

10:39 a. m.  
Blogger Vigo said...

Sí Juan, esto en el fondo yo lo veo así, como si en el póker uno se marcara un farol, el problema es que desde aquí el Concierto económico se ve muy injusto, y no se entiende por ejemplo cosas como que Cataluña tenga que ser más “solidaria” que la propia Madrid (según la balanza fiscal), aparte de otros agravios de distinta índole. Esto, junto a la crisis ha hecho crecer el voto independentista, con la creencia que una vez fuera de España nos iría mucho mejor. Y el problema es que desde el resto de España y desde el PP no existe demasiado interés, ni por llegar a nuevos acuerdos económicos, ni tener un poco de sensibilidad para algunas cuestiones identitarias. El PP con su mayoría esta vez no necesita pactar ningún acuerdo con Convergència, y tampoco tiene grandes aspiraciones de subir aquí en votos, así que en cierta manera renuncia a Catalunya, sabiendo que esta posición puede que incluso hasta le beneficie en votos con el resto de España. Y así en el tira y afloja las distintas posiciones cada vez se van polarizando, a riesgo que al final la cuerda se tense tanto que si que se acabe rompiendo.
Lo que algunos medios más españolistas parecen no comprender es que cuando se hacen afirmaciones del tipo “pues que les envíen los tanques” lo único que se hace es echar más gasolina al sentimiento independentista.
El ejemplo sería un padre autoritario al que le ha salido un hijo díscolo, el hijo le dice que quiere irse de fiesta y volver de madrugada, el padre se lo prohíbe y entran en discusión. El matiz es que el niño en este caso ya es mayor de edad, y aunque el padre le diga aquello de “mientras vivas en esta casa…”, si no hay un acuerdo entre ambas partes, lo que se consigue es que el hijo cada vez tenga más ganas de independizarse y largarse a vivir su propia vida para así poder seguir sus propias normas (se arrepienta luego o no).

10:40 a. m.  
Blogger Lepis said...

A las tres, todos decimos "caca", jeje.....esa nunca falla para obtener buenas fotos.
Barcelona...........qué bárbaro.....qué envidia.
Mi único comentario político es que, a los ojos del mundo, el debate ése no le ayuda a la imagen de una ciudad tan bella.
Amigo Vigo.............¿porqué pienso en Barcelona como una ciudad femenina antes que masculina?

3:48 p. m.  
Blogger Vigo said...

La mayoría de las ciudades suelen tener un deje femenino, quizás hay algunas un poco más masculinas por su nombre (se me ocurren ahora León o Toledo), pero Barcelona quizás lo tiene acentuado por su belleza. Son ciudades inolvidables como también me lo parece París. Aunque quizás sea fácil enamorarse de cualquier ciudad y uno solo tiene que buscar los sitios adecuados.

En la que tú decías que habías pasado las vacaciones, también parecía un buena ciudad donde perderse.

Te daré un consejo que aunque no viene demasiado a cuento, es importante divulgarlo (creo que lo oí hace muchos años en la película Teen Wolf): "Nunca juegues al poker con una mujer que tenga nombre de ciudad" XD

8:02 p. m.  
Blogger C. Martín said...

En realidad la japonesa no hace el signo inglés de la victoria, que también, sino el japonés que en gomaespumo sería "paz pa' tós", el de la paz, vamos.
Quedan simpáticos, eso sí.

12:53 a. m.  
Blogger C. Martín said...

Por cierto, cualquier día hay una desgracia con el Drac del Park Güell: o nos quedamos sin él o cualquiera con un mínimo de sensibilidad artística empieza a correr a gorrazos a todo el que toca, abraza o pisa al pobre Drac. Ahí sí que ponía yo a un guardia a multar a todo el que le tocase, una forma estupenda de sacar dinero protegiendo a la vez el patrimonio; lo que yo he visto en el Güell no lo he visto en ningún sitio.

1:01 a. m.  
Blogger Vigo said...

Ok, Carmen-runner, lo del signo tienes razón en lo de los dedos y la colocación de la mano (aunque todo podría ser una cuestión de "perspectiva", no?);P

Un guardia en el Drac no sé si era, pero allí bien que había un jubilado con chaleco reflectante que impedía a la gente tocar demasiado la escultura de Gaudí (debía de hacerlo por gusto, porque dudo que el buen hombre tuviera edad para tener un contrato reglamentario, y tampoco creo que estuviera haciendo algún tipo de prestación social por algún tipo de delito (como ocurre a veces con la gente que lleva el chaleco reflectante que está en el metro).

Lo que nosotros vimos el otro día en el Parc Güell fue a un poli perseguir a un tío que supuestamente había robado a alguien. Lo cual no da muy buena imagen para la ciudad.

PD. Estoy leyendo a tu "amigo" Jaime Rubio. Creo que hasta me curraré una crítica.

5:26 p. m.  
Blogger Orion said...

La anecdota del policía en el Parc Güell pasa en las mejores ciudades. Los chorizos suelen frecuentar las estaciones de tren y autobuses, los tranvias y las zonas turísticas. A mí lo que más me llama la atención son los trileros y el hecho de que, en pleno siglo XXI, todavía consigan sacarle la pasta a alguien, por muy güiri que éste sea :)

9:03 p. m.  
Blogger Vigo said...

Pasa en todas las ciudades... y con esta idea he sacado mi siguiente post.

El otro día estuve "defendiendo" un poco a los trileros, yo decía que me molestaban muchísimo más los "ladrones" que los "trileros" (ahora por cierto, han disminuido también en número). Mi tesis era que casi ya eran una atracción turística de Barcelona, y que había que ser muy tonto para jugarte el dinero con ellos. Supongo que yo les veo algo cómico que me hace ser no demasiado duro con ellos.

Todos los demás con los que discutí por eso, estaban en contra de mi planteamiento, diciendo que los trileros eran parte de la mafia extranjera con chanchullos de todo tipo, y casi ninguno dentro de la ley.

En breve comienza en Barcelona también una campaña contra los lateros (a mí tampoco estos me molestan aunque entiendo que se quejen los comerciantes de bares). Pero hoy estaré en un concierto donde posiblemente acercarse a una "barra" legal será un infierno, y encima muchísimo más caro.

Si no hay alternativa valida, yo prefiero que sí que hayan lateros (y por supuesto mucho mejor que vendan algo, que no, que se dediquen a robar).

8:03 p. m.  

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