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Pequeños retales de literatura

viernes, agosto 17, 2012

La mujer tatuada

Quiero postear algo pero a la vez no tengo demasiadas ganas de pensar, y lo que es peor no tengo demasiados minutos, o los tengo pero tendría que estar haciendo otras cosas. Así que he buscado alguna cosa breve, que hubiera escrito otra persona y que me inspirase en alguna imagen que yo recordase.

La historia elegida ha sido un cuento de Roberto Arencibia, que me gusta por que tiene un aire a la Scherezade de Las mil y una noches. La imagen seleccionada es de la película The Pillow Book del siempre sugerente Peter Greenaway, recuerdo que fui a verla al cine hace muchos años con Jo y ambos salimos un poco conmocionados por tanto derroche visual (ella ahora está en la playa de Cala Millor (Mallorca), Carmen estará justo al ladito en la de Manacor, yo mañana estaré en la de Calafell con unos amigos. ¿Y dónde estará M.? Pues M. no estará en la playa porque casi nunca va a la playa, lo cual no deja de ser fascinante).

El emperador y la mujer tatuada

Cuento tal vez oído en un bar a las tres de la mañana.

Me dijo que el Emperador, conmovido por su prosa, le regaló diez años más de vida, al cabo de los cuales le concedería una noche para la lectura de lo que hubiese escrito y luego lo decapitaría.
El escritor miró a las estrellas y comprendió que su tiempo era un pestañeo en el universo. Tomó entonces a su hija pequeña y comenzó la tarea.
Al cumplirse el plazo, el Emperador se presentó ante su puerta.
El escritor trajo a la muchacha y le dijo:
-Cuando termines la lectura, la devuelves a su madre y me decapitas.
Luego, el escritor retiró el manto de seda que cubría el cuerpo de su hija.
El Emperador contempló los hombros, el cuello, las axilas, el pubis y vio que el cuerpo entero de la muchacha estaba escrito en una apretada caligrafía.
Creo haber oído que aquella noche el Emperador amó a la muchacha.
Dicen que la leyó una y otra vez, pero lo asombroso es que a cada giro del amor, los cuentos se entremezclaban y nunca podía leerse la misma historia.
El escritor murió anciano. El Emperador también de viejo y feliz.
Dicen que la muchacha no murió jamás.
A veces va a los bares, y antes de desnudarse, cuenta historias como ésta.


The Pillow Book

Otro día me curro un poquito más la entrada, reconozco que he ido a lo facilón, pero bueno, lo sencillo a veces también es lo más bello. Y hablemos ahora un poco de cine: es como esa bolsa que se balancea por la acción del viento en American Beauty (la volví a ver el otro día en la tele y me ratifico, es una película que sin duda está entre mis preferidas, el puesto de honor lo sigue encabezando desde hace mucho tiempo la inigualable Cuando Harry encontró a Sally, cuya guionista por cierto Nora Ephron murió de leucemia hace apenas un mes. A ella le dedico este post. Descanse en paz).

2 Comments:

Blogger Doctora said...

Vaya, gracias por el enlace, no conocía la historia de la mujer tatuada.
Odio "American beauty", cuando la vi pensaba que era una comedia y claro, me llevé una desilusión.

2:21 p. m.  
Blogger Vigo said...

Este tipo de películas las suelen encuadrar por alguna extraña convención dentro del género "comedia dramática" por lo que es normal que la categoría -que abarca los dos extremos (lloro y risa)- lleve a confusión.

Es una película que te deja un regusto algo triste cuando sales del cine, pero a mi me parece que está llena de aciertos: la increíble fotografía, la relación entre Kevin Spacey y la adolescente, en plan lolita, y la crítica que hay a esa manida expresión del "sueño americano".

No sé... a mi me encanta.

Lo del enlace, como siempre un gusto para mí hacerlo (ya sabes que los miércoles siempre me gusta pillar sitio en las primeras butacas de tu blog porque me divierto mucho contigo. Tus blogs yo diría que son comedia-comedia-comedia-dramática) ;)

4:07 p. m.  

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