El huevo de Colón
Es muy curioso que cosas que damos por sentado se tambalean de un día para otro ante nuevas confidencias. Secretos que suenan ya caducos en la mayoría de los oídos, y que sólo tienen sentido para aquel que en su día debió oír, y nunca oyó, de repente se revelan en el momento más inesperado. Ocurre en un día en el que una conversación que no deja de estar cargada de cierta banalidad se advierte el matiz, el detalle, la chispa que activa el empolvado engranaje de unas neuronas, que a ciertas horas, las pobres ya estaban aturdidas por el alcohol inyectado en vena. Hay que educar a la mente para que advierta ese detalle forma parte del eslabón de la cadena que una vez se perdió.
Debemos ir más allá de lo que nuestros ojos ven como si fuera un deber a nuestra inteligencia ultrajada. Luego se apuestan las fichas rojas y se descubre si uno ha comprendido las reglas que distancian al afortunado del buen jugador.
Porque aunque los recuerdos sigan borrosos, uno solo tiene que palparse la piel hasta encontrar la cicatriz de una vieja herida, que si se cerró fue más por aburrimiento que por haber sanado. Pero la gran verdad, es que el tiempo lo cura todo, y aquello que nos obsesionó con el paso de los años se reconvirtió en espontáneas carcajadas, doblegándose nuestro dolor a la inapelable pátina de la sombra de los días.
- ¡Ah ya lo entiendo gran gurú! Tu vida es como un continuo de devaluaciones y revalorizaciones de activos sentimientales.
- Más bien mi cuerpo es un templo lleno de mercaderes....
Y para darle un poco de coherencia al título de este post, busquemos esos lazos bizarros que se entrecruzan en mis recuerdos. Allá por el verano del 92 -fechas que aquí se recordarán siempre con cariño- el histriónico de Gurruchaga presentaba un programa que tituló el El huevo de Colón. Y que venía por una canción en la que acompañado por la orquesta Mondragón, cantaba aquello de. “Colón el genovés, Colón el portugués, Colón tenía uno, ¡ay, Cristóbal! Ni dos ni tres.”
Será que Colón nunca dejó claro ni de donde era ni de donde venía (es irremediable mi concatenación con el gran momento surrealista que en su momento nos hizo pasar el señor Pelegrí Pelegrí en una inolvidable aparición televisiva).
La leyenda dice que Cristóbal Colón al regresar a España tras haber descubierto el Nuevo Mundo, en una comida varios de los comensales le insinuaron maliciosamente que el único mérito de haber descubierto las Américas había sido ser lo suficientemente aventurero para navegar en dirección occidente más días que cualquier otro que lo hubiese intentado antes. Colón enfadado, entonces pidió que le trajesen un huevo, y una vez se lo dieron, les propuso a los presentes a ver quien era capaz de colocar el huevo de pie sobre la mesa. Algunos lo intentaron y tras probarlo unas cuantas veces y ver que este siempre terminaba por rodar hacia alguno de sus lados, le dijeron que eso que proponía era imposible de realizar. Colón entonces cogió el huevo y de un golpe acható uno de sus extremos quedando el huevo finalmente plantado de pie (Colon como precursor del brainstorming).
La anécdota por su puesto –como todas las buenas anécdotas- es de una más que dudosa veracidad. A modo de pequeño homenaje: ¿creerían a pies juntillas las fantasiosas historias que contaba el aristócrata de Villalonga? ¿O acaso creerían que bajo la malhumorada pluma de Umbral no descansaba una cierta impostura? ¿Creerían? ¿Lo jurarían? Y si jurarían, ¿por qué no lo están jurando? Lección de complementos ¿circunstanciales?
Y aquí van el par de circunstancias de Cristóbal Colón (Ocón de oro: por el precio de uno descubra la misma expresión que se oculta en ambos jeroglíficos).










3 Comments:
si ese fue el unico mérito de colón, que joda le dio al nuevo mundo. mejor no hubiera tenido ese "merito"
Bueno... algún merito tendrá ser tan valiente y tan obsesivo con su sueño como fue Colón, ¿no?. Hay que pensar que las barbaridades que se hicieron tras el descubrimiento, en su época seguramente no estaban tan mal vistas, y que generalmente en estos casos dentro de los "malos" hubo también "buenos", y dentro de los "buenos", también hubo "malos".
Aprendamos unos y otros de los errores de la historia.
creo que Colon conocía cuando entraba exactamente el verano,(día y hora exacta) y por eso pudo poner de pie el huevo (sin romperlo).
sino lo crees intentalo mañana
Publicar un comentario en la entrada
<< Home