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Pequeños retales de literatura

sábado, noviembre 02, 2013

Festín de gusanos

Voy a colocar algo por aquí. Breve. Pero algo es algo. Ya que acabamos de pasar Hallowen o más castizamente: el día de los difuntos. Y tampoco tengo muchas ganas de extenderme, que como decía Quevedo en un verso: “Soy un fue, y un será, y un es cansado”.

Ray Bradbury tiene un relato titulado El esqueleto, en el que se narra una especie de desdoblamiento que sufre un hipocondríaco al comenzar a tener constancia de la existencia de su esqueleto, y éste a su vez comienza a tener cada vez más presencia, teniendo finalmente voluntad propia.

“M. Munigant asintió. Había visto casos semejantes. Los huesos del cuerpo. Los hombres no tenían conciencia de sus propios huesos. El esqueleto. Dificilísimo. Algo que concernía al desequilibrio, a una coordinación inarmónica entre alma, carne y esqueleto.”

Ray Bradbury –El esqueleto-

Leonardo da Vinci

Dibujo de Leonardo da Vinci sobre el esqueleto humano

Bajo lo que parece una inocente premisa bradburiana, en realidad se abre todo un abismo filosófico y múltiples preguntas: ¿Qué soy yo? ¿Soy mi cuerpo? ¿Tengo alma? ¿Mi cuerpo dicta mi consciencia? ¿Tengo libre albedrío? ¿Soy también esas uñas que me corto o esa piel que mudo segundo a segundo? ¿Puedo aprender como supuestamente hacen esos gurús del yoga a alterar el ritmo del latido de mi corazón? O ése que convive en mí es en realidad parte de mi otro yo; ese gran desconocido. Moriré un día y no sé lo quedará de mi. Creo que nada. Francamente, y desde un punto de vista totalmente escéptico, creo que al final sólo quedarán mis huesos, que se pudrirán durante unas décadas dentro de algún ataúd que me debe estar esperando en alguna parte.

No recuerdo de quién era, pero una vez leí un poema en el que el autor hacía una semejanza con la Última Cena, pero esta vez se dirigía no a los apóstoles sino a los gusanos, ante la previsión de su muerte y les decía algo similar al eucarístico: “Hermanos. Tomad mi cuerpo y comed todos de él”.

Bueh, escribí, pero escribí gris, triste y con filosofía barata que diría yo. Salvemos el post con algo de humor… humor macabro se entiende. ¡This is Halloween!

Calavera

PD. Podría hacer como el venezolano Nicolás Maduro y decir que en esta curiosa manzana se ha aparecido el rostro de Hugo Chávez, al menos el rostro que queda después de unos meses de digno entierro, digo yo.

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4 Comments:

Blogger Doctora said...

A mí esos dibujos sobre el esqueleto y los musculos me traen recuerdos de la clase de biología, cuando tenía que memorizar el nombre de cada uno. Aquello si que era una pesadilla y no la de la peli de Tim Burton ;P

4:18 p. m.  
Blogger Vigo said...

Hace unos años aún me despertaba recurrentemente con la idea de que aún me quedaba algún examen por hacer o algún trabajo por entregar para acabar mi carrera. Luego desaparecía ese estado de duermevela y acudía ya la ludicez y la posterior sensación de alivio al darme cuenta que toda esa etapa de mi vida ya estaba acabada.

Quizás ahora lo sigo soñando, pero suelo dormir muy plácidamente y es rarísimo que recuerde algún sueño cuando me despierto. Y debería remontarme años y años para recordar la última vez que tuve una pesadilla.

Las películas de terror tampoco me afectan demasiado, cuando era pequeño era uno de los géneros que más veía y aún me ha quedado algo de eso, aunque ahora ya no suele estar entre mis preferencias.

Pero las películas de Tim Burton y sus muñequitos siempre están en la lista de espera. Aún tengo que ver Frankenweenie -que recuerdo que a tí no te gustó demasiado- pero que a mí todo este tipo de ambientación tétrica ya le da de entrada un plus a la película.

7:09 p. m.  
Blogger NEUS VELASCO PONS said...

Yo por suerte o por desgracia recuerdo todo lo que sueño, algunas veces incluso despierto y me doy cuenta que no quiero despertar hasta terminar el sueño, pero se desbanece y ya entonces es imposible volver a coger el hilo. Recuerdo una noche no hace mucho tiempo me desperte alterada al tener un sueño en el que caia al vacio, misteriosamente tenia la sensacion de estar cayendo de verdad, es una sensacion extraña como de caos y oscuridad.
Todavia busco una pelicula de miedo que me de panico de verdad, de esas que te quite el sueño un mes, no lo consigo, pasas momentos de tension pero miedo lo que se dice miedo, me cuesta mucho, si sabes de alguna me lo dices.

7:21 p. m.  
Blogger Vigo said...

Bueno, películas de miedo me sé unas cuantas... pero la mayoría me impactaron hace ya unos cuantos años y viéndolas ahora no sé demasiado bien como me afectarían. Pero bueno, ya me pensaré alguna para recomendarte...

Lo de los sueños; todos soñamos, solo que yo tengo un despertar plácido y mi cerebro generalmente los olvida. Pero precisamente el sueño que me comentas es uno de los pocos que recuerdo el haberlo tenido hace poco.

Soñé que caía, pero como se cae cuando se lleva un paracaídas. Caía y me sentía casi eufórico en el descenso, como si volase.

Creo que sé un poco por que soñé eso. La razón igual puede sonar absurda, pero ese mismo día jugué una partida online al ajedrez en la que hice un mate alucinante, sacrificando una torre y un alfil para hacer el mate. Ya sé que para los que no juegan al ajedrez con cierta asiduidad esto suena incomprensible. Pero yo tengo costumbre de jugar una o dos partidas al día como mínimo, así que te puedes imaginar que he jugado muchas, muchas partidas... y en esa es una de las pocas que más o menos recuerdo la espectacularidad del mate.

Supongo que me sentía eufórico, y eso se reflejó en mi sueño (mira que es fácil hacerme feliz ja,ja).

Gracias for your comment Neus.

8:54 p. m.  

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