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Pequeños retales de literatura

jueves, febrero 02, 2012

El canto de la sibila

Estuve este Lunes en el concierto organizado en el solemne escenario de la Basílica de Santa María del Mar, en memoria de la soprano Montserrat Figueras (fallecida el pasado 23 de Noviembre). El acto venía organizado por el director de orquesta Jordi Savall, y viudo de la cantante y era una recreación del último concierto de Montserrat, poniendo ella su voz grabada desde los palcos superiores de la iglesia. Acompañadas las canciones de diversas intervenciones de personas que la quisieron.

Savall

No tengo un especial interés en la opera, pero si en cambio me suele gustar la música clásica antigua y más cuando esta tiene toques medievales o sefardíes (como los cantos gregorianos, Carmina Burana, Maria del Mar Bonet y demás música de ese estilo), y en eso Montserrat Figueras lo bordaba.

Es bastante impresionante poder oír el “Cant de la Sibil·la”. La Sibila era una profetisa griega adaptada después a la iconografía del cristianismo y este canto hace referencia al juicio final y al Apocalipsis (¡hay que ver que obsesión tenían en la época medieval con el juicio final, basta ver el beato de Liébana y los libros que le sucedieron que también son del mismo palo!).

Pongo primero esta versión y luego está en otro link la versión catalana que aún me gusta más –quizás porque en la catalana alcanzo a entender al menos unas pocas palabras-, pero prefiero poner ésta otra aquí porque tiene imagen, y así se puede apreciar la belleza que aún guardaba en su rostro la cantante catalana y la sensibilidad que le acompañaba en cada recital.



Versión catalana –El Cant de la sibil·la-

“Con cerca de setenta años, había mantenido una belleza juvenil y marcada: largos cabellos de color ébano, una mirada auténtica y bella, un porte y una postura que la volvían tan intimidadora –nobleza obliga- como cercana. Para todos aquellos que la conocían un poco era “la Montse”: afable, sonriente y compasiva.

Tanto si la vida le había dado lagunas arrugas que llevaba con orgullo y belleza, como si la enfermedad –que mantuvo en secreto- le había trazado un algo anguloso en las facciones de su bella cara, la catalana continuaría cantando hasta unas semanas antes del punto en el que el cáncer puso fin a su vida.”

Renaud Machart (Le Monde).
Motserrat Figueras. La voz de la melancolía.


“Després de tants anys de complicitat i de realitzar plegats els postres somnis més impensables, la Montserrat se’n va anar per sempre el 23 de novembre de 2011, después d’un any llarg i difícil de lluita contra la seva malaltia, fent prova d’un gran coratge. Malgrat la meva tristesa i el meu dolor extrems, estic molt agraït al destí per haver-me concedit el gran privilegi de compartir 45 anys intensos i fecunds de la meva vida amb ella. La Montserrat ha sigut una amiga, companya, amant, mare, musa, mestra i consellera excepcional en tots els moments de la nostra vida. Més enllà de la gran artista que va ser, tot el que va realitzar en la seva vida estava impregnat d’aquesta llum que ens acariciava, feta d’amor infinit, de sensibilitat extrema (…)”

Jordi Savall
In Memoriam. Montserrat Figueras (1942-2011)

Y todas estas palabras me hacen recordar el libro que el arquitecto Oscar Túsquets escribió hace unos pocos años en homenaje a la muerte de su mujer Anna Bohigas. Un libro en el que Anna aparecía pintada una y otra vez por Oscar, ella que fuera la musa también de ese otro gran artista catalán. Anna murió de un tumor cerebral, y en las pinturas se aprecia el avance de la enfermedad que Oscar quiso dejar plasmado.

¿Qué debe hacer el artista cuando la musa-compañera por el que lo ha sido todo fallece de forma trágica? Me imagino que el recuerdo debe perdurar ante todo. Debe ser fuente de inspiración. Uno siempre está en deuda.

Oscar Tusquets

Mi agradecimiento a Sílvia que me acompañó y que tiene la insana costumbre de descolocarme con sus rarezas y sus múltiples teorías (y dale con el corta y pega ahora me dirá).

Y como en esos concursos de la tele (saludo también a mi madre que a veces me lee, y que también le hubiera gustado estar en este acto).

Cierro el círculo y ya me voy a otro tema, porque esto de las enfermedades y la muerte comienza a darle un tono demasiado triste al blog, y no quiero

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3 Comments:

Blogger alex said...

En ocasiones pienso que la vida es tan corta que no tenemos tiempo de vivir. Intentaremos hacer nuestras las experiencias de otros y el mundo que nos muestras. Gracias.

3:15 p. m.  
Blogger Sílvia said...

rarezas?.... he llegit rarezas?......
ssshhhiuuuuuu...... poing!!! (ruido que provoca un zuecazo en determinadas cabezas)

10:40 p. m.  
Blogger Vigo said...

Me imagino que no se puede tener todo en esta vida. Y yo evidentemente soy de los que envidio tantas vidas que sé que nunca serán vividas por mí... pero prefiero al menos conocerlas de lejos que ignorarlas (el homenaje es a la vez el motivo que más me justifica el esfuerzo de tiempo de cada post que hago). Me siento bien haciéndolos, como la sensación que te queda cuando das limosna a un mendigo (hoy lo hice y me sentí así de bien).
Mi vida por contra no es ni mucho menos intensa, pero en ese sentido soy bastante borgesiano con aquello que decía él, que era algo tal que así: "que otros se jacten de lo que han escrito, que yo lo haré de lo que he leido".
Eso me imagino que también es aplicable a las vidas. A veces rescatar la vida intensa de alguien que casi permanece en el total olvido a mi me reconforta, y si además consigo a los que os pasáis por aquí contagiaros un poco alguna de mis numerosas filias, ya entonces me siento totalmente recompensado.

Sílvia, ¡Leches! Nunca estás contenta. Al paso que vas vete aprovisionando con una buena pila de zuecos que te aviso que yo tengo la cabeza muy dura ;)

3:32 a. m.  

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