La Librería

Pequeños retales de literatura

viernes, abril 24, 2015

Arte callejero para el dia de Sant Jordi

Ayer se celebró en Catalunya el reconocido día de Sant Jordi, un día que pese a no ser festivo, es la fiesta más vistosa durante todo el año por estas tierras del pà amb tomàquet, por aquello de que todas las calles se llenan de paraditas de gente vendiendo tanto rosas como libros, y es costumbre que los hombres regalen rosas (y libros) a las mujeres, y estas a su vez también regalen libros a los hombres.

Y durante esta venta ocasional de tanto libro, muchos escritores se ponen en las librerías o en los mismos stands de venta de libros con sus novelas más recientes, y se disponen a firmar los ejemplares que se llevan los compradores. Es la ocasión donde cualquier aficionado a la lectura tiene la oportunidad de encontrar a alguno de sus admirados escritores y cruzar alguna palabra mientras te haces algún selfie con el escritor de turno.

El único problema –o al menos el principal para mí- es que el centro de Barcelona, aunque se vuelve muy vistoso, también se vuelve intransitable ante la muchedumbre que se concentra especialmente por la zona de las Ramblas (pese a que la venta de rosas y libros en realidad se da en casi todas las esquinas de la ciudad). A mí como me satura tanta gente, al final por estas fechas ya he decidido optar por algún otro recorrido alternativo, así que el día anterior se me ocurrió hacer una pequeña ruta turística por el barrio de Les Corts, que me pilla bastante cerca.

Les cuento, el objetivo era ir a ver lo que queda del antiguo Instituto Frenopático ahora integrada en los jardines de la clínica Dexeus, y del cual algún día espero escribir algo.

Y como me pillaba cerca, me he pasado antes por la Galeria Roca, en la que había una exposición del escultor Chillida, de la cual lo que más me ha llamado la atención -aparte del edificio que es bien bonito y tiene una concepción muy moderna- es una colaboración que parece que mantuvieron Chillida y el filósofo Heidegger, y éste último acabó plasmando sus reflexiones sobre el arte de Chillida en el libro “El arte y el espacio”.

Para finalizar mis andanzas me he pasado por la calle Benavente donde hay unos murales de escritores, que conocía de haber pasado por ahí otras veces, pero siempre con prisas, y sin ganas de pararme, pero hoy había decidido que si que era el día. Investigando por Internet leo que los graffiteros son tres y firman como: Cristian, Kram y Sendys, y son los mismos que pintaron a Mercè Rodoreda y Salvador Espriu en la calle Numancia poco antes de llegar a la Diagonal, y cuyos murales están también hace tiempo atrapadas en algún rincón de mi móvil.

Bueh, cuelgo ahora aquí estas fotos nuevas, que he hecho y que corresponden a los poetas: Gabriel Ferrater, Joan Vinyoli, Rosa Leveroni, Josep Vicenç Foix, y Josep Palau i Fabre y hacen referencia al Primer Festival de Poesía Popular Catalana que se celebró en 1970, en el por entonces famoso templo del boxeo que era la sala Gran Price (demolida ya hace unas décadas, después de que el interés de la gente por este sufrido deporte fuese menguando con el paso de los años).

Gabriel Ferrater (1922 - 1972)

Gabriel Ferrater

Joan Vinyoli (1914 - 1984)

Joan Vinyoli

Siempre me han gustado los graffitis, me imagino que porque puestos a elegir, prefiero perderme por los barrios bajos de una ciudad y sus zonas más canallas, que no pasear mirando escaparates por las famosas “millas de oro”. Pero en este caso, me hace gracia especialmente colocar estas fotos, porque lo más seguro es que en algún momento no muy lejano, se acabe edificando en las zonas donde están pintados, y cuando lo hagan, se derribarán sin demasiadas contemplaciones las tapias que ahora les sirven de lienzo. Así que dejar estas imágenes por la red, es dejar constancia que durante un tiempo existieron y embellecieron la ciudad.

Rosa Leveroni (1910 - 1985)

Rosa Leveroni

Josep Vicenç Foix (1893 - 1987)

Josep Vicenç Foix

Arte efímero el de los graffitis… salvo que te conviertas en un Banksy y que tus pintadas, acaben siendo trasladadas con el trozo de muro correspondiente a modernas salas de museos. Claro que el arte ya de por sí tiene un punto bastante efímero, porque todo arte se olvida más tarde o más temprano vencido al paso de los años, porque todo al final es una cuestión de escala.

Josep Palau i Fabre (1917 – 2008)

Josep Palau i Fabre

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4 Comments:

Anonymous Palimp said...

¡Gracias por las fotos!

Las pintadas de Salvador Espriu me encantan, una pena que ya estén muy deterioradas.

1:25 p. m.  
Blogger Vigo said...

Es lo que te decía la última vez que nos vimos, que los escritores que ahora son conocidos con el tiempo se van olvidando, y aunque algunos se salven de este natural proceso, no se yo si aumentamos la lupa a siglos y siglos de humanidad se acabarán también olvidando. Aunque claro, para esas épocas todos estaremos muertos y no nos "importará" demasiado.

El arte de los graffitis se deteriora en apenas uno o dos años, y suponiendo que ningún otro graffitero le de por pintar encima, que entonces el proceso de deterioro se acelera de forma exponencial.

De todas maneras hay otros gremios con una gran parte de trabajo artístico donde a mis ojos el tándem manufacturación / perdurabilidad es mucho peor. Y pienso por ejemplo en los cocineros o los panaderos (que ayer algunos hacían con la masa de pan auténticas obras de arte con forma de rosa). Crean su producto, el consumidor les felicita y con muchísima suerte y trabajo quizá uno entre los miles acaba haciendo un libro de recetas o figurando en alguna guía turística.

Quizás es que yo no soy muy fan de las felicitaciones que a uno le pueden dar al momento, por lo que estos trabajos siempre me han parecido bastante esclavos.

Pero bueno me estoy enrrollando demasiado... otro día más. Gracias por el comment Juan Pablo.

11:50 p. m.  
Blogger Doctora said...

Están muy bien. Hace poco vi en el telediario algo así, pero en lugar de dibujar a los autores habían hecho copias de cuadros famosos, me parece que en Italia era.

A mí también me gustan los grafitis bien hechos, hay muchos que decoran las ciudades más que las esculturas que plantan en los parques y plazas.

9:40 a. m.  
Blogger Vigo said...


Parte del problema me imagino que es determinar el criterio para limitar lo que es arte y lo que es puro vandalismo.

Si casi todos aceptamos un graffiti bien hecho como un acto decorativo, también es verdad que la inmensa mayoría entendemos por ejemplo que hacer unos tags (firmas) en la furgoneta blanca de algún currante pues es un acto feo de vandalismo. Y me imagino aquí que el límite del bien y del mal -que cantaba La frontera- en algún momento se tocan y llegan a difuminarse.

Está bien que los ayuntamientos les de a estos artistas callejeros algunas paredes para que ellos las decoren, pero la mayoría de los graffiteros también están a favor del acto ilegal en sí, por aquello que les sube la adrenalina pintar donde no se puede...

Así que encontrar los puntos de tolerancia entre estos artistas callejeros y las fuerzas municipales no es tarea sencilla. Pero bueno, proponerles ciertos muros que están libres, y encima pagarles algo para que hagan algún tipo de temática (dejando también algo de libertad para ellos en la composición del graffiti) creo que es una buena manera de llegar a un entendimiento, aunque solo sera temporal.

8:59 a. m.  

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