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Pequeños retales de literatura

viernes, agosto 12, 2011

La monstruosidad en el uso de las máscaras

Ya cuando comenté el libro de Javier Avilés salió a la palestra el tema de las máscaras en el hombre con el personaje que llevaba una máscara -o disfraz- de koala, con las correspondientes conexiones con la leyenda americana del Bunny man (hombre con máscara de conejo que comete asesinatos con un hacha). En el libro CBDP, el propio Javier dejaba caer la idea era casi la máscara del koala la que al ponérsela hacia que el personaje se comportara de una manera brutal, como si ésta tuviera algún tipo de maleficio que desatara los instintos más violentos de la persona. Recuerdo cuando era pequeño haber leído una historia de cómic que aún me inquieta, en la que un personaje se colocaba una máscara sobre su rostro, y luego cuando quería quitársela encontrabas siempre una nueva máscara igual a la anterior debajo de la que previamente se quitaba. Mi intuición me dice que esta historia está basada en un cuento famoso de terror famoso, pero desconozco el autor y el título (por si algún lector sabio me puede sacar de la duda).

De alguna manera las máscaras siempre me han fascinado, ya que tras su utilización creo que hay algo tan instintivo y primitivo como a la vez mágico (Freud o Lacan seguramente se pusieron las botas comentando este tema). Por eso hoy me apetece reflexionar y dar algunos datos sobre el tema de las máscaras. Copio primero un fragmento de la novela Gog de Giovanni Papini bastante revelador.

"Los primitivos romanos, como hoy los salvajes, se ponían la máscara para atacar al enemigo en la guerra. Los hechiceros y los sacerdotes tenían máscaras de ceremonia para los encantamientos y los ritos. Los actores griegos y latinos no recitaban jamás sin máscara. En el Japón se danzaba siempre con la máscara. En la Edad Media los miembros de las hermandades llevaban la cara cubierta con una capucha provista de dos agujeros para los ojos. Y recuerdo el Profeta Velado, el Consejo de los Diez de Venecia, la Máscara de Hierro. Guerra, arte, religión, justicia: En el pasado nada grande se hacía sin la máscara.

El uso prolongado de una misma máscara acaba por modelar el rostro de carne y transforma incluso el carácter de quien lo lleva."


El otro día viendo un capítulo de la segunda temporada de la serie Luther (factoría de la BBC y con el actorazo de Idris Elba haciendo de detective principal) hay un momento en que Luther intenta detener a un asesino en serie que ataca a sus víctimas con una máscara en el rostro al que apodan Mr. Punch. Una vez lo atrapan, Luther le pregunta en el interrogatorio porque se coloca la máscara para asesinar, Mr Punch que representa ser un estudiante de arte frustrado y obsesionado con la figura de un tal Spring Heeled Jack -luego aclaro estos nombres- le contesta que se pone la máscara porque así le es más fácil.

Cuando era más joven durante una época intenté llevar lentillas. Aquello no funcionó porque uno de mis ojos era demasiado independiente aparte de algo llorón, y cada vez que me ponía la lentilla correspondiente mi ojo se volvía en el personaje histriónico de un drama y no paraba de enrojecerse. Pero en el poco tiempo que fui un rostro sin gafas, me fascinaron dos fenómenos: el primero darme cuenta de la amplitud de visión en los ángulos muertos que deniegan las gafas. En segundo lugar el sentimiento de desprotección que sentía cuando salía a la calle; como si cualquier objeto pudiese saltar a mi cara y dañarme mis delicados globos oculares. En ese momento me di cuenta de esa extraña labor protectora que me proporcionaban los cristales graduados de mis gafas. Creo que algo de esto hay en el uso de las máscaras. La máscara no sólo sirve para la ocultación del rostro que delinque, sino que además da una cierta sensación de seguridad para el que comete el delito. Otro ejemplo a colación que se me ocurre es el de los nazis matando judíos en los campos de concentración; cuando esto ocurría los nazis intentaban desposeerlos de las cualidades que los hicieran considerarlos como seres humanos (así era más fácil someterlos para luego exterminarlos). Los nazis les quitaban todas sus pertenencias, los amontonaban como si se tratase de ganado, y luego les grababan un número en su antebrazo, para no tener nunca que llamarlos por su verdadero nombre. Una vez que les quitaban esa individualidad del ser humano, era como si los hubieran convertido en animales, y ya entonces les era más fácil matarlos.

Y algo de esto también hay en la reflexión sobre las máscaras: la máscara en el rostro del asesino, no sólo sirve para proteger la identidad del que se oculta, sino que también sirve para ocultarse uno mismo de su propia cualidad humana que lo individualiza. Una vez despersonalizado, el hombre se encuentra en condiciones de dejarse dominar por sus más bajos instintos, al igual que las personas en los estados de fútbol sacan su lado más violento a la hora de jalear a su equipo correspondiente. El hombre deja de ser individuo para comenzar a atender a una psicología de las masas, y la masa amorfa se muestra siempre más violenta que la razón que surge de la ética individual.

En el capítulo de Luther, el asesino (Mr Punch) planea matar unos niños que ha secuestrado en un autobús escolar, y para ello quiere hacerlos desaparecer en unos barriles de ácido que ya tiene preparados, y que planea enviarlos después a china para borrar totalmente el rastro de los futuros cadáveres. Todo ello planeado como si una obra de arte se tratase. Mr Punch piensa que lo más grande que puede hacer su leyenda como serial killer es que se produzca un total desconocimiento de lo que le haya pasado a los niños (el mismo efecto que sucede en el Triángulo de las Bermudas o algunos otros asesinatos reales que nunca han sido resueltos y que representan un total enigma para los investigadores y con los que se han llenado páginas y páginas con toda clase de conjeturas). Menciono este dato, porque creo que también valdría otro post reflexionar sobre este punto –que yo no haré-.

Aclaro ahora algunos de los nombres de máscaras que he mencionado antes:

Mr PunchMr Punch
Es un personaje del folklore inglés representado normalmente en un espectáculo de marionetas. Normalmente se le caracteriza con una gran nariz roja, mejillas coloreadas (su rostro es muy semejante al popular Jigsaw de la saga terrorífica Saw). La marioneta suele tener joroba y su voz suele ser también bastante representativa ya que normalmente se caracteriza por tener un tono bastante estridente.

El cuento normalmente narra a un asesino que lanza a su bebé por la ventana porque no puede aguantar sus lloros, y luego aún no satisfecho, asesina también a su esposa. A continuación Mr Punch se va encontrando con distintos personajes que intentan que rinda cuentas de sus malvados actos, pero todos acaban siendo burlados por el ingenio de Mr Punch. ¡Incluso el mismísimo diablo que quiere llevarle directo al infierno también es burlado! Y en resumen esta es la historia macabra la escuchan los niños encantados y fascinados por el humor negro de Mr Punch.

Spring Heeled JackSpring Heeled Jack (Jack talones de muelle)
Personaje también del folklore inglés, que supuestamente apareció en la época victoriana dando lugar a una ola de histeria en la sociedad inglesa. De rasgos demoníacos, su cualidad más característica es que podía hacer saltos de gran altura, y en varias ocasiones después de atacar a algunas señoritas, fue acorralado por la autoridad competente, pero se dio a la fuga pegando saltos de gran altura y escapándose por los tejados londinenses.


Quizás la otra máscara que también valdría la pena mencionar es la que popularizó el personaje originario del cómic V de Vendetta (de Alan Moore y David Lloyd), en ella un misterioso revolucionario lucha contra un poder fascista que gobierna la Gran Bretaña en un hipotético futuro cercano. Su pretensión es la total anarquía y para ello está dispuesto a utilizar métodos terroristas. Su rostro lleva una máscara blanca que representa otro personaje popular de la historia inglesa: el rostro de Guy Fawkes.

Guy Fawkes
Este individuo era un católico formó parte de la llamada Conspiración de la Pólvora, en la que a comienzos del siglo XVII, él junto a otros doce católicos extremistas, idearon un plan para volar el parlamento británico colocando 36 barriles de pólvora. Pretendían matar también al rey Jacobo I que también se encontraría en el parlamento, y que consideraban como el mayor causante de que los pocos católicos existentes fueran perseguidos por la mayoría protestante.

El atentado nunca llegó a realizarse porque poco antes del día señalado para el acto terrorista las sospechas recayeron sobre Guy Fawkes al que detuvieron. Fawkes fue torturado y acabó denunciando a los demás integrantes del complot.

Finalmente todos los “traidores” católicos fueron ahorcados, pero antes de morir fueron cruelmente torturados para luego acabar siendo descuartizados (también habría que detenerse en analizar la celebración de este acto dentro de las festividades inglesas tan cargado de brutalidad). Actualmente se celebra en Inglaterra cada 5 de noviembre el "Bonfire Night” que es una especie de noche de San Juan, en la que se construye un monigote con ropas viejas y periódicos que representa a Guy Fawkes y que después se quema en una hoguera. Los niños también se colocan la máscara del traidor y van de puerta en puerta pidiendo golosinas y dinero, mientras cantan el siguiente estribillo: "Remember, remember, the fifth of November// Gunpower, treason and plot// We see no reason// Should ever be forgot!".

Anonymous
El colectivo cibernauta Anonymous también ha popularizado la máscara de Guy Fawkes en sus apariciones públicas. Hasta ahora sus acciones han consistido principalmente en hacer “caer” determinadas webs, mediante el ataque coordinado y masivo de usuarios. El ataque es a las webs que pertenecen a instituciones o empresas que consideran contrarias a sus ideales (que fundamentalmente su oposición a la tan cacareada Ley Sinde). Bajo el lema de: “Somos anónimos// Somos legión” los integrantes cibernautas de Anonymous presentan una estructura bastante horizontal, sin cabecillas a la vista, de modo que si algunos de sus miembros son detenidos, la estructura no se resienta demasiado. Este símbolo del anonimato por parte de sus integrantes se ha representado con la máscara de Guy Fawkes en los rostros de las personas que se han manifestado en sus concentraciones.

Anonymous

Aunque tengo que decir al respecto que creo que últimamente se les ha ido un poco la olla, porque leo en el periódico de ayer que se plantean también atacar facebook de forma permanente por una serie de razones que me parecen bastante nimias, y no es que yo lo utilice demasiado facebook -más bien casi nunca-, pero me da que muchos cibernautas se van a cagar en sus respectivas parentelas como este ataque ocurra. Nota: Ahora leo que el ataque al final puede ser falso (me da que algunos de los integrantes de Anonymous se deben haber dado cuenta de la tontería del planteamiento, y al final se han echado para atrás).

Doctor de la pesteMáscara del medico de la peste veneciana
Menciono este tipo de máscara, porque me parece que tiene un origen bastante curioso. Esta máscara es una de las características utilizadas en el carnaval veneciano, y tiene la nariz alargada con la forma del pico de un pájaro, y deja la parte baja de la cara libre. La máscara tiene su origen en los médicos de la edad media, que llevaban estas máscaras porque creían que la mortífera enfermedad de la peste se transmitía por el olor, por lo que se colocaban la máscara por motivos de higiene (bajo la nariz de la máscara el doctor se colocaba algún tipo de hierbas para no olor a la muerte y no quedar contagiados).

Y si esta asociación de la muerte con los festejos alegres del carnaval ya es de por sí curiosa, la otra gran cuestión es el tema del valor de la ocultación de las identidades bajo las máscaras y los disfraces durante el carnaval. Durante esta celebración y por
anónimato que proporcionan estas prendas, la gente olvida sus diferencias sociales, y aprovechan guante esos días para transgredir las normas existentes y las convenciones sociales, y sobre todo se desinhiben en juegos y cortejos de carácter sexual, que nunca practicarían si sus rostros no estuvieran ocultos bajo el anonimato que proporcionan las máscaras.

Por último coloco una gran foto de la gran Diane Arbus, que a pedido de James Warren, editor de la revista pulp Famous Monsters of Filmland, quiso que ella documentara a un grupo de lectores de la revista. Diane Arbus fotógrafa meritoria del mundo de lo personajes anormales y frikis con diferencia, tomó esta foto tomando como fondo una casa en ruinas, y colocando una máscara a cada uno de los chicos. El momento elegido por Diane para hacer el click fue cuando uno de los chicos se tocaba ligeramente con la mano la entrepierna, quizás en la búsqueda de un gesto obsceno por parte del niño enmascarado.

Diane Arbus -Masks-
Diane Arbus -Bronx, Nueva York, 1964: encuentro con los Famous Monster-

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2 Comments:

Anonymous Libros said...

Comparto esa fascinación por las máscaras, que siempre me han atraído, no sé muy bien por qué. Así que gracias por este post, lo he disfrutado.
Un saludo
Leo

6:34 p. m.  
Blogger Vigo said...

La verdad es que cuando escribo algo tan largo tengo dudas de si alguien se "atreverá" a leerlo hasta el final. Y me alegro que al menos alguien me diga que le resultó interesante.

Para hacer este post me tuve que documentar mucho más que para hacer la mayoría de los otros post que hago. Pero a la vez me resultó fascinante hacerlo.

Hay tantos temas de los que me gustaría hablar... el problema es que se me acumula todo, y aunque lo que más me gusta es currarme un post como este, generalmente desisto por economía del tiempo, y me dedico a escribir cosas más facilitas.

Pero realmente si por intención fuera, creo que haría post mucho más largos y más trabajados de lo que acostumbro. Pero generalmente todo eso queda en mi cabeza y en mi ordenador, mucho más que plasmado en la red. Es por supervivencia bloguera.

3:38 p. m.  

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