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Pequeños retales de literatura

jueves, noviembre 10, 2011

Un cuento feliz sobre un gordo enamorado además de encoñado

Hace días que el blog no se actualiza, y en previsión que no ocurra algún tipo de milagro bloguero y se actualice sólo, aquí dejo constancia del repicar de mis dedos.

Advierto a cualquier posible lector que aborrezca la prensa rosa que igual este post tiene un cierto aire en este sentido, pero es que me apetece comentar un suceso de sociedad: la reciente boda del escritor Juan Manuel de Prada. Quizás, si sólo se tratase de poner la foto de la boda, no me molestaría en escribir esto, pero días previos a la boda hubo una declaración de amor televisiva que mereció toda mi comprensión (sirva señor crítico-lector de atenuante si plantea hacer cargos en contra de este post).

La cuestión es que hace un par de semanas, Juan Manuel de Prada se casó por segundas nupcias con la periodista asturiana María Cárcaba, colaboradora suya en el programa Lágrimas en la lluvia, que se emite en Intereconomía. Y lo más divertido es que unos días antes de la boda desde ese mismo programa, y al más puro estilo Antonio Gasset, Prada soltó un breve speech en defensa de los gordos y su capacidad para enamorar a las mujeres, que francamente cuando lo oí seleccionado en uno de esos populares programas de zapping, no pude evitar quedarme con una sonrisa tonta en la boca. No lo copio entero, pero aquí está parte (el resto en el video de youtube).

“Es la última vez que te llamo señorita, porque los gordos también tenemos nuestras chances, nuestras pequeñas oportunidades, y a mí la vida o Dios me dio la oportunidad extraordinaria de conocer a María Cárcaba, con la que me casaré en unos días. Y hemos querido compartir nuestra alegría con todos nuestros espectadores", declaró en directo.



Eres mi John Wayne.
Y tu mi Marleen O’Hara


La verdad es que Juan Manuel de Prada me cae simpático, para que voy a negarlo, y aunque ideológicamente considero que ya hace mucho tiempo que ha entrado en una deriva hacia un catolicismo "carca" típico de una España de años pretéritos; a la vez que de una España alejada de buena parte de las libertades y los logros que se han conquistado en las últimas décadas (me imagino que todos los años trabajando en la COPE pesan aún más que sus kilos), pero aún así sigo pensando que cuando escribe su prosa, le fluye de una manera muy hermosa. Recomiendo que lean sus libros o sus artículos. En lo que a mí respecta no se me caen los anillos en elogiar su estilo, a base de frases floridas tanto como quizás de frases engoladas.

Sé que tiene muchos detractores; y muchos lo tildan de pedante, pero siempre he entendido la pedantería como un lucimiento de la sabiduría ligado a la falta de educación, y creo que al menos en eso, Juan Manuel de Prada va sobrado.

Luego por su puesto, están las contradicciones típicas de alguien que se escora tanto hacia la derecha cristiana, y que en su juventud fue capaz de escribir un libro tan atrevido como Coños (homenaje al Senos de Ramón Gómez de la Serna) y que ahora desde sus tribunas está siempre haciendo proselitismo de los tan sagrados valores católicos; unos valores que no le impiden estar en contra del divorcio, pero que sí que le permiten obtener la anulación de su anterior matrimonio (después de siete años como casado y una hija de por medio), para poder volverse a casar por la Iglesia. Pero bueno, esta hipocresía creo que es consecuencia inherente de caminar por los extremos.

Prada domina la escenografía, y cuando está delante de la cámara sabe adoptar un tono de gravedad en sus denuncias a los políticos gobernantes, que le da un aspecto solemne a sus disquisiciones, pero que a su vez en cualquier momento puede intercalar algún puyazo sarcástico, que le permite terminar su argumentación con una sonrisa sobre la boca. En el fondo sabe reírse de todo -porque inteligente si que es- y sabe reírse tanto de sus michelines como seguramente también se rie de sus convicciones en la intimidad. En cierta manera me recuerda a esos contables trajeados de porte recto y serio, que un día imprevisiblemente se les cae el maletín que apretujan sobre su cuerpo, y una vez esparcido el contenido que éste llevaba sobre el suelo, dejan al descubierto una embarazosa revista pornográfica entremezclándose entre el resto de papeles.

De todas maneras mi pequeña felicitación a su reciente boda, porque aunque me ha gustado ese alegato al corazón de los gorditos, aún me caía mejor el joven y aún desbarrigado Juan Manuel de Prada que un día comenzó a sentarse en la mesa cinéfila de Jose Luis Garci; aquel que en sus principios era pupilo aventajado de Umbral y del que no se muy bien por qué, se acabó distanciando.

He aquí una muestra de aquella irreverencia con la que un día el escritor sorprendió al mundo lector, al comenzar su carrera literaria:

“Las novias deben vestirse con traje de novia, por supuesto, para que el satén les otorgue a sus facciones una anticipación luctuosa (¿por qué las novias se parecen tanto a las muertas?, me pregunto). Las novias deben acudir al tálamo enfundadas en seda blanca, con mitones blancos y ramo de azucenas, cuajadas de blanco, como envuelta su virginidad (o su falta de virginidad) en una mortaja, para que el novio, después de la misa y el banquete, las vaya desnudando poco a poco, por capas o sustratos, como a una cebolla. El coño de las recién casadas es el corazón que aún le queda a la cebolla una vez apartadas todas las capas de blancura.”

El coño de las recién casadas (Coños de Juan Manuel de Prada)
Boda de Juan Manuel de Prada
Sólo decir que María Cárcaba parece una inteligente guapa rubia, carente de la pátina de pijerío que suelen tener la mayoría de colaboradoras que aparecen por el canal de Intereconomía. Y aunque algo pequeñita para mi gusto, también tiene una muy hermosa sonrisa. Hasta creo que si yo fuera el presentador de "Lágrimas en la lluvia" (¡qué hasta seguramente conservaría el título!) también me acabaría enamorando de ella. :)

PREGUNTA: Hay un pasaje del Quijote o quizás sencillamente en la obra de Cervantes, donde creo que sale una especie de “novia cadáver” tipo la de Tim Burton. Pero el problema es que no recuerdo el nombre al que atiende y aunque ya he buscado un rato por internet, el resultado ha sido infructuoso. Si alguien lee esto, tiene el dato que busco y tiene la amabilidad de dejarme la respuesta… please.

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8 Comments:

Anonymous Palimp said...

Además de su cada vez ideología derechista le critico su defensa del creacionismo, uno de los pocos por estos lares que defienden tamaña tontería.

El dato que pides de Cervantes, ni idea.

6:51 AM  
Blogger Doctora said...

Debe haber alguien que sepa ese dato de Cervantes que buscas y seguramente habrá muchos a los que este pollo les caiga bien. Sigue buscando ;)

7:01 PM  
Blogger Vigo said...

J.P., interesante discusión la que se ve que se armó con el artículo de Prada. Yo lo acabo de leer con alguna de las respuestas. El problema es que de Prada confunde términos: revisiona erroneamente el creacionismo y dice que no son esos que creen que Dios creó el mundo en seis días, sino que en la evolución ha tenido que haber una orientación divina (lo cual seguramente piensa buena parte de la población española).
Pero ya lo dijo el otro día el chico en la charla de los escépticos, que no había ninguna razón científica para darle una intencionalidad a la evolución.
De todas maneras y básicamente lo que pasa es que Prada confunde términos, porque el creacionismo si que es lo que es, y son esos retrógados que impiden que se enseñen las teorías evolutivas. Aún así, en defensa de Prada también he de decir que estilísticamente me parece bastante atractivo.

Lo de Cervantes es casi una de mis intuiciones -algo he oído- y no me suelo equivocar totalmente (igual se trata de otro escritor de la época o yo que sé). Pero bueno... lo bueno de estas dudas es que con el tiempo uno al final suele acabar desvelándolas.


Bea... eres como las tapas de los yogurts. ;)

Y no niego que si te cae encima, sea difícil que te caiga bien (ya, ya... el chiste es malo además que antiguo pero mi cerebro da para lo que da).

12:37 PM  
Blogger C. Martín said...

Estoy absolutamente harta de la colla de escritores y políticos -y estos últimos son los más peligrosos- que practican las virtudes públicas y los vicios ocultos. Y eso mismo ha hecho con su boda en un episodio más de "la única anulación ética es la mía y los demás lo hacen por gusto y han de ser perseguidos". Eso sí, lo debe de hacer estupendamente cuando convence a sus seguidores que le aplauden y todo, un fenómeno.
A mí me empezó a caer mal cuando contaba a modo de gracieta las cartas que le enviaban admiradoras rendidas a sus pies a pobre escritor y humilde persona como él en una impúdica exhibición de falsa modestia. Y también aprovechaba para contar la anécdota de que cuando ganó uno de sus primeros premios de novela, que se presentaba a todos los que hubiera, de un pueblo muy cercano al mío donde tuvo -oh- que bailar con la alcaldesa, qué experiencia tan horrible.

Sí, me repugna la persona, el personaje y que haya gente así ganándose la vida.

2:08 PM  
Blogger Vigo said...

La verdad es que da bastante rabia ver esos casos de hipocresía moral. Cada cierto tiempo sale en las noticias que han pillado algún políticucho que aparenta seguir la moral católica más recalcitrante y de luego resulta que han descubierto que se gastaba el dinero público en visitas a prostíbulos.

Otra gran tajada en el pastel de la hipocresia le toca por supuesto a la iglesia. Por ejemplo, lo de la anulación de los matrimonios es lamentable. Si tienes dinero, entonces pagas y anulas tu matrimonio con alguna de las absurdas excusas que dan esa posibilidad. Pero luego... claro si te divorcias de la forma común (porque no quieres pagar más de lo necesario y además no quieres entrar en esa rueda de hipocresía) entonces la Iglesia te mira mal (si no recuerdo mal hace un par de años echaron a una profesora de religión de un colegio religioso, porque estaba divorciada).

Y me imagino que esa caterva de periodistas que pululan en los canales de las televisiones de derechas aún conservan ciertas convicciones retrógadas y machistas y es imposible que de vez en cuando no se les vea la patita. Aún suerte que a Sánchez Dragó hace tiempo que no le dan un programa fuera de TeleMadrid...

5:41 AM  
Anonymous Anónimo said...

La Cárcaba es una anoréxica obsesiva,sólo come en público y no sabe hablar más que de "lo mucho que come y lo delgada que se ve". Además de disfrutar perversamente cebando al gordo. Hechos el uno para el otro.

12:08 AM  
Anonymous Anónimo said...

¿No os cansáis de juzgar todo el tiempo la moral de los demás?
¿Es tan difícil entender que una persona puede tener ideales y no ser capaz de seguirlos, y no por ello tener que renunciar a ellos?
En el fondo sois los mayores moralistas. Eso se ve en dos cosas: adaptáis vuestra forma de pensar a vuestra moral y no al revés, y no podéis soportar a aquellos que no lo hacen. Todos esto lo definís con una palabra para no tener que seguir pensando: hipocresía.

El hombre es mucho más complejo que hipocresía o no. Cada uno intenta encontrar la verdad y puede según sus fuerzas seguirla o no. Y no tenemos derecho a juzgar esto...

10:41 PM  
Blogger Vigo said...

Anonimo 1, si son datos de primera mano me parece un dato muy curioso y hasta atractivo para mi punto de vista que me va la marcha y el morbo..

Lo que cuentas tiene algo de sádico; una especie de Hensel y Gretel matrimonial.

Casi preferiría que fuera así... una personalidad profundamente maquiavélica oculta detrás de su carita de rubia pija. Daría para llenar ríos de tinta.




Anónimo 2. No te esquivoques, yo personalmente me rijo en el código de "hacer y dejar hacer" y soy terriblemente tolerante ante los demás.
Lo que me repatea es que son ellos desde su moral catolica retrógada (remarco el último adjetivo porque dentro de la iglesia hay otras corrientes que me parecen muchísimo más renovadas) los que juzgan a los demás, diciendo: "esto lo puedes hacer" o "esto no lo hagas". Y no te hablo de solo consejos sino sobretodo de normas morales.
Pues a mí, cuando uno niega a los demás el derecho a hacerlo de puertas afuera, pero de puertas adentro no tiene problemas para hacer esos actos, u otros incluso peores, pues se trata de una actitud hipócrita. Y si es una lucha interior la que tienes, al menos ten valor y explícala ante los demás.
Ya sabes aquello de la Biblia: "aquel que tire la primera piedra que esté libre de pecado".

11:32 AM  

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