La Librería

Pequeños retales de literatura

jueves, marzo 08, 2012

Las tres cerditas

osunasan

Perdón por las tardanzas, pero están siendo unas semanas complicadas, donde me cuesta encontrar un rato para dedicárselo al blog, aunque por supuesto no pretendo en ningún momento abandonarlo. No podría hacerlo, ya que éste es una parte importante de mi vida. Así que digamos que sólo se trata de que a veces este blog funciona más por arreones, que por otra cosa. Aunque en mi defensa diré que intento una cierta regularidad, y que no pasen varias semanas sin que yo no haya colgado un solo post.

Hoy por un lado me anuncia Google que es el Día Internacional de la Mujer, y por otro lado hacía tiempo que quería dedicarle esta entrada a Bea de (Beatriz contra todos), que aunque no le gustan esta clase de celebraciones, a mí también me sirve de excusa para chincharla un poco. Le quería hace tiempo dar este regalo, y aunque ella me dice que no le debo nada, yo considero, que cualquier persona que me haga reír habitualmente si que le debo algo, y ella eso lo ha conseguido y lo sigue consiguiendo con su entrada semanal, cada lunes en su blog.

Hace unos meses mirando el blog de otro amiguete cibernético, el mexicano Lepis que mantiene en la red un blog especializado en las lecturas que va haciendo sobre libros de literatura erótica, encontré un cuento de Jean Pierre Enard que después de oírlo me pareció una de esas perlas que en la red que no están demasiado difundidas. El cuento está cargado de sentido del humor y desfachatez, sumado por supuesto al punto erótico que lo domina. Este cuento se llama Las tres cerditas y pertenece al libro o "Cuentos para enrojecer a las caperucitas”.

Pero lo mejor es que lo oigan en esta versión que hizo Radio Vallekas desde la Red Nosotras por el mundo. La interpretación es muy buena, y aunque dura unos 20 minutos, les garantizo que vale la pena escucharlo. Las chicas que ponen voz al cuento son (Estefanía Gonzalvo Morales, Eva Urquía Fermosell, Belén Molinuevo y Marta Garchitorena González).

Las tres cerditas (Jean Pierre Enard) SEXUARTE
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Un lobo sumiso, y una cerditas con ganas de mucha marcha, dan un nuevo giro al cuento popularizado por Walt Disney. Sea como sea, cuando lo oí, me hizo acordarme de Beatriz, por varias razones: por los cuentos Radio Edit Versión con los que Bea nos deleitaba de vez en cuando en su antiguo blog, porque Vallecas esta muy cerca de Villagreen, y porque algunos veteranos conocemos que la doctora tiene un pasado (que una vez nos castigó a sus lectores diciendo que chapaba el chiringuito debido a que no podía ocultar su turbio pasado). Aquí la castigo un poco por el susto que nos dió. ;P

Leo por internet que existe otra version sobre el cuento llamado también Las tres cerditas, del autor Frédéric Stehr cuyo argumento dice: “Un día, claro, las tres cerditas dejan a su mamá y buscan un marido. Entonces el lobo se disfraza para parecer el cerdito ideal” (vamos, lo que viene a ser el cuento de siempre de la España tradicional). ¿Seguro que es un cuento recomendado para edades de entre tres y cinco años?

Otra versión que recuerdo es la del relato de Onetti de “El cerdito” en la que tres niños que en principio parecen inocentes, luego se rebelan como niños crueles que intentan robar a una pobre anciana que les invita a merendar a su casa.

Hay otra cuestión que me parece interesante plantear, y veo que ni mucho menos soy el único que se dio cuenta de la cuestión. Hace unas semanas, después de ver por YouTube mil veces las canciones de El libro de la selva con mi sobrina Jana, y otras muchas veces las canciones de Blancanieves y los siete enanitos. Pasamos primero a Caperucita roja, pero luego mi hermano me dijo que mejor ese cuento que no se lo pusiese, porque luego Jana tenía pesadillas (yo para estas cosas tengo poca sensibilidad). Así que un día le pongo Los tres cerditos, y después de canturrear varias veces aquello de “Quién teme al lobo feroz, lobo feroz, lobo feroz”, mi sorpresa es cuando el lobo intenta entrar en la casa de ladrillos y resulta que se disfraza, poniéndose una gran nariz, una larga barba, una especie de túnica y lo que parece algo como la kipá judía. Cuando lo vi identifiqué inmediatamente al lobo con algún tipo de vendedor judío, por lo que me pareció el detalle un poco bestia por parte de Walt Disney. Investigué un poco y efectivamente hay unas cuantos textos por la red que polemizan sobre este hecho, e incluso esta secuencia llegó a ser modificada durante una época por la compañía de dibujos, aunque luego ya sabemos que con internet, es difícil no saltarse este tipo de censuras controladoras, y a la que corre un poco por la red, es luego fácil encontrar las fuentes originales.

Cerditos judío Cerditos modificado

1)Versión original 2) Versión modificada

Pero bueno, para mí fue un detalle más sorpresivo que otra cosa, porque siempre he creído que cada época es distinta, y no se pueden analizar muchas cuestiones pasadas sobre la corrección política desde una perspectiva actual. Quiero decir, que esta noche voy al teatro a ver Els Dolents, una obra basada en los personajes malos de William Shakespeare, y entre los personajes también aparecerá sin duda el avaricioso prestamista judío Shylock de El mercader de Venecia, dispuesto a cobrarse una libra de la carne de su rival el mercader Antonio, si éste no le devuelve el préstamo. Pero de ahí a tildar a Shakespeare de antisemita como han hecho algunos, me parece toda una exageración.

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martes, diciembre 13, 2011

La biblioteca del infierno

Hace ya unos cuantos años hablando con Gálvez –el hombre de la montaña- tuve una divertida conversación que voy a intentar plasmar aquí. Discutíamos sobre la presencia de unos adverbios en un texto suyo. Creo que más o menos fue así:

- V: Yo no hubiera puesto esos adverbios. Cuando escribo prefiero evitar las palabras que acaban en “mente”, son largas, esdrújulas y me parecen feas.
- G: Pues yo no tengo ningún problema en colocarlos (Gálvez en realidad me diría alguna genialidad pero ahora no recuerdo).
-V: Stephen King dice que de “adverbios está empedrado el infierno".
-G: Ya, y de buenas intenciones….
-V: Pues igual acabas allí de bibliotecario. Total sería cambiar la nieve por el fuego.
-G: Sería feliz allí. Si pudiera disponer de eterna lectura. Vamos, daría mi alma ahora mismo. Además, seguro que por allí habría buenos libros.
(Buscando algún nuevo tipo de castigo para sus adverbios que lo conmoviese)
V: Bueno, pero tendrías que alimentar el fuego, y cada día estarías obligado a arrancar hojas de los libros y echarlas a las calderas de Botero.
G: No creo que me faltasen candidatos –respondió Gálvez con sorna-.


Investigando, he visto que en algunos círculos bibliotecarios es de uso común el término de Infierno para determinar una sección antigua de algunas bibliotecas, donde el público no tenía acceso y donde se guardaban los libros censurados. Fondos bibliotecarios cuyos libros que allí se escondían se consideraban de lectura perniciosa. La mayoría de ejemplares de aquellas secciones estaban allí por el delito de ser libros de alto voltaje erótico. Hoy en día casi todas estas censuras nos parecen un poco obsoletas (Basta mirar los títulos que se encuadraban en el Index librorum prohibitorum de la Iglesia Católica), aunque por supuesto aún tenemos dudas morales en ciertos casos, como puede ser la presencia en bibliotecas de ciertos libros que creemos que pueden inducir al odio o a la violencia, como podría ser por ejemplo el Mein Kampf de Hitler, o también nos preguntamos si es bueno que libros con un alto contenido erótico puedan ponerse en un lugar fácilmente accesible a los menores de edad.

Sin embargo, internet en este sentido para bien o para mal sigue rompiendo barreras y cada vez es más fácil seguir aquella máxima de Mateo de "Buscad y hallaréis".

sex David Hamilton

La primera foto es del graffiti de un lavabo hecha por Joey de Villa. Total, yo seguía un post que siguiese la secuencia del amor y el infierno. Al final encontré el término “sexo” que me pareció una buena respuesta para ambos conceptos. El sexo como una zona que quedara equidistante, y a la vez con la intensidad y la contundencia que implica la simple idea de esta palabra. Con el sexo el concepto del tiempo se vuelve más intenso. No hay mañana. Solo importa el hoy y eso me gusta. Además, creo que a los Beatles les habría hecho gracia esta vuelta de tuerca a su canción.

La segunda foto es del fotógrafo David Hamilton, que si me tiran de la lengua yo diría que tiene algo de viejo verde, porque con casi ochenta años y el hombre lleva toda su vida capturando a jóvenes lolitas con el clic de su cámara. Pero como por un fetichismo u otro todos vamos de aquí directos al infierno, me parece totalmente apropiada para completar el post. ¡A la vez que muy vistosa! ¿No hay un emoticon para hacer que se te cae la baba?xD

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jueves, noviembre 10, 2011

Un cuento feliz sobre un gordo enamorado además de encoñado

Hace días que el blog no se actualiza, y en previsión que no ocurra algún tipo de milagro bloguero y se actualice sólo, aquí dejo constancia del repicar de mis dedos.

Advierto a cualquier posible lector que aborrezca la prensa rosa que igual este post tiene un cierto aire en este sentido, pero es que me apetece comentar un suceso de sociedad: la reciente boda del escritor Juan Manuel de Prada. Quizás, si sólo se tratase de poner la foto de la boda, no me molestaría en escribir esto, pero días previos a la boda hubo una declaración de amor televisiva que mereció toda mi comprensión (sirva señor crítico-lector de atenuante si plantea hacer cargos en contra de este post).

La cuestión es que hace un par de semanas, Juan Manuel de Prada se casó por segundas nupcias con la periodista asturiana María Cárcaba, colaboradora suya en el programa Lágrimas en la lluvia, que se emite en Intereconomía. Y lo más divertido es que unos días antes de la boda desde ese mismo programa, y al más puro estilo Antonio Gasset, Prada soltó un breve speech en defensa de los gordos y su capacidad para enamorar a las mujeres, que francamente cuando lo oí seleccionado en uno de esos populares programas de zapping, no pude evitar quedarme con una sonrisa tonta en la boca. No lo copio entero, pero aquí está parte (el resto en el video de youtube).

“Es la última vez que te llamo señorita, porque los gordos también tenemos nuestras chances, nuestras pequeñas oportunidades, y a mí la vida o Dios me dio la oportunidad extraordinaria de conocer a María Cárcaba, con la que me casaré en unos días. Y hemos querido compartir nuestra alegría con todos nuestros espectadores", declaró en directo.”



Eres mi John Wayne.
Y tu mi Marleen O’Hara


La verdad es que Juan Manuel de Prada me cae simpático, para que voy a negarlo, y aunque ideológicamente considero que ya hace mucho tiempo que ha entrado en una deriva hacia un catolicismo "carca" típico de una España de años pretéritos; a la vez que de una España alejada de buena parte de las libertades y los logros que se han conquistado en las últimas décadas (me imagino que todos los años trabajando en la COPE pesan aún más que sus kilos), pero aún así sigo pensando que cuando escribe su prosa, le fluye de una manera muy hermosa. Recomiendo que lean sus libros o sus artículos. En lo que a mí respecta no se me caen los anillos en elogiar su estilo, a base de frases floridas tanto como quizás de frases engoladas.

Sé que tiene muchos detractores; y muchos lo tildan de pedante, pero siempre he entendido la pedantería como un lucimiento de la sabiduría ligado a la falta de educación, y creo que al menos en eso, Juan Manuel de Prada va sobrado.

Luego por su puesto, están las contradicciones típicas de alguien que se escora tanto hacia la derecha cristiana, y que en su juventud fue capaz de escribir un libro tan atrevido como Coños (homenaje al Senos de Ramón Gómez de la Serna) y que ahora desde sus tribunas está siempre haciendo proselitismo de los tan sagrados valores católicos; unos valores que no le impiden estar en contra del divorcio, pero que sí que le permiten obtener la anulación de su anterior matrimonio (después de siete años como casado y una hija de por medio), para poder volverse a casar por la Iglesia. Pero bueno, esta hipocresía creo que es consecuencia inherente de caminar por los extremos.

Prada domina la escenografía, y cuando está delante de la cámara sabe adoptar un tono de gravedad en sus denuncias a los políticos gobernantes, que le da un aspecto solemne a sus disquisiciones, pero que a su vez en cualquier momento puede intercalar algún puyazo sarcástico, que le permite terminar su argumentación con una sonrisa sobre la boca. En el fondo sabe reírse de todo -porque inteligente si que es- y sabe reírse tanto de sus michelines como seguramente también se rie de sus convicciones en la intimidad. En cierta manera me recuerda a esos contables trajeados de porte recto y serio, que un día imprevisiblemente se les cae el maletín que apretujan sobre su cuerpo, y una vez esparcido el contenido que éste llevaba sobre el suelo, dejan al descubierto una embarazosa revista pornográfica entremezclándose entre el resto de papeles.

De todas maneras mi pequeña felicitación a su reciente boda, porque aunque me ha gustado ese alegato al corazón de los gorditos, aún me caía mejor el joven y aún desbarrigado Juan Manuel de Prada que un día comenzó a sentarse en la mesa cinéfila de Jose Luis Garci; aquel que en sus principios era pupilo aventajado de Umbral y del que no se muy bien por qué, se acabó distanciando.

He aquí una muestra de aquella irreverencia con la que un día el escritor sorprendió al mundo lector, al comenzar su carrera literaria:

“Las novias deben vestirse con traje de novia, por supuesto, para que el satén les otorgue a sus facciones una anticipación luctuosa (¿por qué las novias se parecen tanto a las muertas?, me pregunto). Las novias deben acudir al tálamo enfundadas en seda blanca, con mitones blancos y ramo de azucenas, cuajadas de blanco, como envuelta su virginidad (o su falta de virginidad) en una mortaja, para que el novio, después de la misa y el banquete, las vaya desnudando poco a poco, por capas o sustratos, como a una cebolla. El coño de las recién casadas es el corazón que aún le queda a la cebolla una vez apartadas todas las capas de blancura.”

El coño de las recién casadas (Coños de Juan Manuel de Prada)
Boda de Juan Manuel de Prada
Sólo decir que María Cárcaba parece una inteligente guapa rubia, carente de la pátina de pijerío que suelen tener la mayoría de colaboradoras que aparecen por el canal de Intereconomía. Y aunque algo pequeñita para mi gusto, también tiene una muy hermosa sonrisa. Hasta creo que si yo fuera el presentador de "Lágrimas en la lluvia" (¡qué hasta seguramente conservaría el título!) también me acabaría enamorando de ella. :)

PREGUNTA: Hay un pasaje del Quijote o quizás sencillamente en la obra de Cervantes, donde creo que sale una especie de “novia cadáver” tipo la de Tim Burton. Pero el problema es que no recuerdo el nombre al que atiende y aunque ya he buscado un rato por internet, el resultado ha sido infructuoso. Si alguien lee esto, tiene el dato que busco y tiene la amabilidad de dejarme la respuesta… please.

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martes, diciembre 08, 2009

Chambao en el Perito Moreno

Definir la belleza se me hace extraño, y sin embargo siempre la busco, en cada palabra, en cada imagen, en cada caricia, en cada pensamiento. Este post de hecho es una delicatessen de suma de bellezas. Tenermos en primer lugar la belleza del glaciar Perito Moreno que rompe cada año su muro de hielo allá por mayo ante la visión extasiada de centenares de turistas. Allá en el fin del mundo, allá donde Darwin y Fitz Roy a bordo del Beagle llegaron donde casi nadie antes había llegado; tierra en la que vivieron los tehuelches; tierra en la que vuela el tan emblemático cóndor.

Podría hablarles del Perito Moreno, pero he buscado una voz que sabía que seguramente habría hablado de él, y lo habría hecho mejor que yo. Efectivamente, miren sino que texto de la periodista cultural Graciela Cutulli, siempre bellla y elegante cuando escribe.

“Aunque la enorme relevancia turística que adquirió en los últimos años el Glaciar Perito Moreno –es uno de los emblemas de la Patagonia no sólo entre los argentinos, sino también entre los extranjeros llegados de los lugares más diversos–, dejó atrás las épocas en que el viaje era una auténtica aventura, la visita a los Glaciares sigue teniendo algo de aproximación a un mito. Aparentemente inmutable, pese a que su agitada vida interior –que cruje desde siempre– hizo eclosión hace pocos días con la gran ruptura, el gigante de hielo es siempre igual y siempre distinto, gélido y conmovedor, inmenso pero pequeño en la inmensidad mayor de los Andes”

Todo el artículo lo pueden leer en el siguiente link: El glaciar de sangre azul.

¿Y a que venía hablar del Perito Moreno? Pues porque es dulce oír la música de Chambao en ese escenario único. Si aún no se enteraron, sepan que Chambao estuvo por esas lejanas tierras, por el sencillo deseo que quisieron llevar su música donde nadie antes hubiera hecho nunca un concierto. Su nuevo disco está a punto de salir a la luz, y aquí hay un pequeño documento de esta experiencia previa, con viejas y nuevas canciones. Por si alguien aún no conoce a Chambao este pupurri de canciones le será útil.



Me gusta en especial esa nueva canción que canta la Mari con Mario Diaz, esa que dice Te como, te como, comeme. Me encanta el erotismo que se desprende la voz de la Mari. Esta chica tiene una fuerza increíble, recuperada del cáncer que padeció hace dos o tres años es capaz de recuperarse completamente, sacar todo su arte y regalarnos los oídos.

Debajo de tu piel un universo entero
debajo de tus sábanas donde se dibuja mi cuerpo
a miles de galaxias donde nos gusta perdernos
yo me convierto en agua
y se me para toito el tiempo


Desde el frío más intenso, subo la temperatura a ritmo de flamenco fusionado en un gradiente vertiginoso, llegando a acalorarme. Y si el Perito Moreno se derrumba por los calores, también las personas… Por último un link de un blog extinto, pura belleza del erotismo. Saben, cuando yo le digo a la gente que busco la belleza en la prosa, la mayoría me miran con cara de incomprensión, no se me ocurre otra manera de explicarlo, que poniendo un pequeño ejemplo. He aquí la respuesta:

“Hoy vuelves a hacerlo. Antes de que pueda darme cuenta, me arrojas sobre el colchón con la suavidad con que unos labios frescos regalan a una pluma la vida en un soplido. Y llega el instante clave: tus manos entrelazadas se enredan en mi nuca para sostenerme el mundo. Aferrado a mi cuello, en tu clara voluntad de no abandonarme en el trance del derrumbe, te precipitas conmigo decidido a aplacar el impacto y saltar al vacío de mis ojos, de mi boca, de mi sexo, y yo no aguanto más, y me derramo entre tus dedos como el tiempo de un reloj de arena roto que se esparce, derrotado, sobre la superficie de un gemido”

Mucho más en La orgía perpetua

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lunes, marzo 19, 2007

Las dos buenas razones de Elsa Pataky

He metido la broca en el cable de la interné y he perforado varios centímetros, creo que ya no tendré “este mes” problemas con el ancho de banda (no lo hagan en sus casas, amigos!).
Aparte de eso hoy lunes es día del padre y el día nos ha traído un curioso regalo (un regalo de padre señor nuestro). Al mirar Internet me he encontrado con el desnudo robado de la Pataky en Interview. Según parece la revista Elle le estaba haciendo un reportaje con fotografías un poco insinuantes, y los listos de Interview se han colado y le han robado unas fotos (me sabe mal por ella -aunque tampoco demasiado XD -. Además creo que en parte se resarcirá con la indemnización que seguramente Interview se verá obligada a pagarle). Lo más gracioso es leer los comentarios sobre si los pechos de esta mujer están o no están operados.
Rescato dos, uno de un chico y el otro de una chica (para igualar fuerzas).

Fermar: ¿donde está el problema del retoque?
Si todas las chicas se quedan así con un repaso de chapa y pintura, debería ser obligatorio y que lo hiciera la Seguridad Social

Lo que hay que leer: Retocada o no ninguno de aquí la vais a catar así que qué más os da...

Luego vuelvo posteo algo más. Ok? Por aquello de las molestias…

Ah!! Y se me olvidaba, respecto a la conferencia del otro día. Estuvo interesante aunque me hubiera gustado que el ponente profundizara bastante más sobre el tema.
Me quedo con una frase:
"¿Se puede hablar con los muertos? Sí, sin duda, lo difícil es que te contesten" La cita no es textual y ni siquiera recuerdo de quién era original.

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jueves, mayo 04, 2006

Visuales

Insousciance es una joven fotógrafa francesa que me es fácil emparejarla con la musa de la blogosfera española, la señorita Kahlo, la cual recibió la atención de todo el respetable masculino en la pasada trobada de Beers and Blogs. Era inevitable, pues aparte de ser casi la única representante del sexo femenino que se atrevió a asistir, resultó que la jovencita era una mezcla explosiva de inocencia, simpatía, deshinibición y sensualidad. Y desde luego nos hizo reir...



Y aquí una de las últimas series de autoretratos de Kahlo, para que también la hagan su musa.
Lo mismo pero diferente en la gata aranya.

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martes, enero 31, 2006

El origen del deseo

Suena la voz negra de Ben Harper, mientras los acordes de una guitarra cercana suavizan cada una de sus palabras. Sexual healing canturrea, que traducido vendría a ser algo así como sexo curativo. Mi inglés gana leído y pierde en oral, así que se me escapa la compresión de casi toda la canción, pero a pesar de todo me dejo arrastrar por la música, y mientras suenan los acordes, yo intento acompañar los riffs de guitarra con mi tecleo. Me pregunto cual es el verdadero origen del deseo sexual, de donde nos viene esa vitalidad que nos desborda, ese sin vivir que es capaz de enloquecernos. Schopenhauer decía que el placer sexual era una treta que la naturaleza había inventado para evitar la extinción del hombre, pues si por nosotros fuera, arreglados íbamos. Otro aguafiestas era San Agustín que decía que el origen del deseo estaba en la desobediencia humana a la Ley divina. Pero si quieren entender el deseo, como lo entendemos la mayoría de los mortales, a quien deben leer sin duda es a Henry Miller. Una vez en una entrevista respondió: “Cuando digo: Todo se lo debo a Francia, no es verdad. Anaïs es Francia. Para mí ella era Francia, me abrió los ojos, me instruyó. En los hechos le debo todo, porque sin ella, no creo que hubiera llegado a ser gran cosa como escritor". Lean Sexus, o tal vez alguno de los Trópicos, porque en sus páginas descubrirán cosas tan sencillas, como el sentido que tiene mordisquear el lóbulo de una oreja, o el acariciar el contorno de unos labios. Y aunque también sus páginas estén llenas de desesperación, no cabe duda que son un canto de triunfo del Eros contra el Tánatos.
Alguien me contó que en un día de extremo calor (contrastando con la ola de fred y neu que nos asola) vio un perro bulldog sediento correr hacia una fuente de donde manaba el agua, y casi pudo apreciar como el perro mordía el líquido transparente, dejando que el agua cayese por los bordes de su boca. Eso es el deseo: pura sed.


Porque quiero tu cuerpo…
Blas de Otero

Porque quiero tu cuerpo ciegamente.
Porque deseo tu belleza plena.
Porque busco ese horror, esa cadena
mortal, que arrastra inconsolablemente.
Inconsolablemente. Diente a diente,
voy bebiendo tu amor, tu noche llena.
Diente a diente, Señor, y vena a vena
vas sorbiendo mi muerte. Lentamente.
Porque quiero tu cuerpo y lo persigo
a través de la sangre y de la nada.
Porque busco tu noche toda entera.
Porque quiero morir, vivir contigo
esta horrible tristeza enamorada
que abrazaría, oh Dios, cuando yo muera.

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viernes, enero 27, 2006

Encuentra las siete diferencias

Dedicado a Magda, que le hará gracia.

Spitzweg. The Bookworm

 “Chica

La primera imagen es el cuadro del pintor Carl Spitzweg, The bookworm (la polilla), la segunda es de autor desconocido, diríase quizás que alguien un poco voyeur.

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lunes, noviembre 07, 2005

Pálido fuego

Ya casi estamos de vuelta. Al menos hoy les contaré algo…
Intento no ver la tele demasiado, sólo películas y algunos programas tipo late-night o 59 segundos. Podríamos decir que desde hace años casi no me engancho a ninguna serie. El tiempo no da. Y la verdad es que el humor de muchos guionistas, suele ir por caminos distintos al mío. Ahora eso sí, mis gustos televisivos son bastante eclécticos. Recuerdo que comencé a ver Mujeres Desesperadas, hasta que me pareció que cada vez era más de lo mismo y que encima en cada capítulo la serie perdía fuelle. He seguido con devoción cada uno de los Gran Hermano (como diría Monegal es interesante la ratomaquia). Entiendo a sus detractores, pero a la vez pienso que no acaban de entender ese tipo de formato. Para mí, es fascinante analizar las maneras de actuar de los concursantes; participar de sus errores o de sus aciertos. Y sobretodo disfruto estudiando cada uno de los comportamientos, con las medias verdades que ellos tienen y siempre también según las medias verdades que recogen las cámaras. Recuerdo también haber seguido la Serie Odissey 5, y como de un día para otro desapareció de la pantalla inesperadamente (investigué y con decepción descubrí que la serie había dejado de rodarse en su punto más álgido). Me gustaba Friends… éste es un clásico. Otra serie que también llamó mi atención por su frescura, era Berlín, Berlín, protagonizada por la espectacular Felicitas Woll en el papel de Lolle, -que fonéticamente sonaba como el castizo Lola-.
La Lola (era en el Canal 33), era una chica que se había trasladado a Berlin, con el deseo de convertirse en dibujante de cómics, y que cuyo rasgo más característico era el caos que rodeaba su vida. El tema de fondo eran sus conflictos amorosos, pero en cada capítulo la trama podía ser bastante variada, desde ir de lo más cómico hasta lo más dramático.
 “Felicitas

¿Como no sentirse fascinado por alguien así? Lo confieso, me fascinan las mujeres pelirrojas. Cabellos de fuego que en cascada descienden sobre un cutis pálido como la nieve. Y como la pelirroja que deslumbró a Toulousse-Lautrec, supongo que yo me quedé embobado viendo las desventuras de la Lola.

Pero les diré otra cosa, para mí el nombre de lola tiene otra resonancia aún más mucho más intensa: lola después de varios meses desaparecida en el limbo de las palabras, volvió a dar señales de vida. Dice que esta preparando una conferencia sobre Cortázar y el Jazz, Ahhhh, lola, lola, ustedes no la conocen pero yo no les miento si les digo que lola es un regalo caído del cielo. Y que sus palabras son siempre un bálsamo a mis heridas; y que su sonrisas son mis sonrisas; y que ambos compartimos deseos. Y sepan que a ella le gusta jugar, y que a mi fascina tanto verla corretear, que siempre estoy dispuesto a participar de su juego. Y esto por supuesto, va por ella.

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jueves, septiembre 15, 2005

Lo-li-ta

Lolita apareció el 15 de septiembre de 1955 en París, y luego surgió el escándalo. Pero no quiero hablar de la moralidad del libro –tema siempre pantanoso-, sólo quiero centrarme en la adoración que el profesor Humbert Humbert presenta hacia esa joven lolita, esa obsesión enfermiza... porque poder escribir el comienzo de lolita, me parece la mejor manera de empezar un libro, y si me apuran, también la mejor manera de comenzar una vida.

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.”

Quiero decir que no es la historia de un amor, que quieras que no éste aún conserva algo de racional, sino que lo que guía a Humbert es una historia de deseo y obsesión. Al igual que aquel Kevin Spacey de American Beauty, que fracasado ante la vida, encuentra una válvula de escape al obsesionarse con la amiga de su hija.

No quería decir mucho, solo recordar algunas palabras de Nabokov, en Humbert Humbert declarando aquello de:

“Fui despreciable, brutal, infame, y todo, mais je t’aimais, je t’aimais. Y había veces que me daba cuenta de cómo te sentías, y saberlo era un infierno, mi pequeña Lolita”

lolita

PD. Por cierto, mi querida lola... si me lee ya sabe.

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viernes, agosto 19, 2005

El coño de los ángeles

El tono es festivo y las palabras eróticas, y yo me zambullo en la irreverencia de la que da pábulo el deseo. Haré que mis palabras actúen como válvulas de escape, como dardos cargados de fuego que si quedaran un segundo más atrapados bajo la cárcel de mi piel, acabarían amamantando a la temida hiel. Quiero encontrar el placer del texto en la manera que pronuncio las palabras. Me pararé entonces mientras mi lengua busca encontrar nuevos sonidos transcritos por mis dedos con violencia sobre las teclas. Todo en la búsqueda de una obscenidad estilística. Se permite el exceso de palabras, el adjetivo innecesario, la prolongación de la frase, a decir verdad, se permite absolutamente todo. Tampoco digo nada nuevo, porque ya lo dijo Barthes: “la escritura es el Kamasutra del lenguaje”. Y si yo normalmente la hubiera definido como corsé, hoy estoy dispuesto a negarme tres veces, a enroscarme sobre mi mismo buscando nuevas complejidades hasta encontrar un estética tan pura como puta, nacida de las mismas entrañas que el más recargado barroquismo.
Si no saben a que me refiero, les doy una muestra de uno de los mejores escritores de los últimos años acusado de todos estos pecados y más, me refiero a Juan Manuel de Prada.

Coños
unque las discusiones teológicas terminaran en agua de borrajas; aunque los pintores de antaño se obstinasen en atribuir rasgos masculinos a los ángeles y arcángeles y querubi­nes; aunque Dante, en su periplo de ultratumba, no se atreviese, por escrúpulo religioso o cobardía estética, a revelar el verdadero sexo de los ángeles, yo ahora me dispongo a quebrar esa conspiración de silencio: ¡Los ángeles tienen coño! ¡Los ángeles, por debajo del uniforme de ángeles, ostentan un señor coño! De nada les servirá que, al oír mi voz, levanten todos el vuelo hacia las regiones más apartadas del cielo. ¡Los ángeles tienen coño!, re­petiré a grito pelado, para hacerme escuchar entre el aleteo profuso de su desbandada. ¡Los ángeles tienen coño!, pregonaré a los nueve vientos (¿son nueve?), como salutación o exorcismo, aun a ries­go de incurrir en la ira divina.
Lo supe desde pequeño, cuando los domingos, en misa de once, oficiaba de monaguillo. En el retablo de la parroquia (un retablo jadeante de car­comas, de un barroco desvencijado que por mo­mentos degeneraba en rococó), flanqueando a un Cristo de Berruguete, anidaban unos ángeles, si­métricos entre sí, a quienes el polvo y las telarañas añadían un prestigio escultórico. Como resultase que el imaginero que los talló los había dejado en cueros, el cura párroco de mi parroquia, temeroso de que esa desnudez soliviantase a las beatas, deci­dió taparles las vergüenzas con unas dalmáticas que les quedaban muy coquetas, a juego con las alitas y los mofletes (los ángeles son mofletudos, en esto la iconografía es unánime). Pues bien, cuando el cura párroco se metía en la sacristía, yo, más por pillería que por un afán sacrílego, me bebía el vino de las vinajeras (vino de consagrar, dulcísimo y de un color como de lágrima, que me incendiaba la garganta y me revestía de valor) y le levantaba la dalmática a los ángeles del retablo, por cerciorarme de su sexo. Los ángeles, tal como yo suponía, tenían un coño inequívoco (quiero decir, sin apéndices ni excrecencias), aun­que lampiño, eso sí, como corresponde a criaturas que aún no han olido las flores del mal. El coño de los ángeles, mucho menos obsceno de lo que pudiera presumirse, no movía a la lujuria, ni si­quiera despertaba pensamientos impuros, porque adolecía de atrofia y hasta de cierta puerilidad que rebajaba su componente erótico. Yo, por lo me­nos, así lo entendí, y jamás hice bromas blasfemas (y eso que oportunidades no me faltaron) a pro­pósito de su sexo. Lo que no pude evitar es que los ángeles del retablo se me aparecieran en sueños, con la dalmática recogida y en cuclillas, haciendo pipí sobre la madera de su hornacina. Pero esta visión, según el cura párroco, no constituye pe­cado, porque los sueños quedan fuera de la juris­dicción divina.

Juan Manuel de Prada –Coños-
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