La Librería

Pequeños retales de literatura

jueves, enero 16, 2014

Dos muertes, dos dictaduras y dos dramas

Murió ayer el poeta argentino Juan Gelman, y por sentir que es una de las figuras claves la literatura argentina me esfuerzo en escribir estas líneas, en esta sequía intermitente en que se han convertido los posteos que aparecen en mi blog.

Realmente no sé demasiado de su poesía ya que lo poco que he leído de él puedo decir que tampoco es que me haya llegado demasiado, porque sus poemas siempre me han parecido bastante sencillos, a mí que me suelen gustar los poemas cuanto más alambicados mejor. Pero eso sí, leyendo a Gelman he percibido un humor sutil que me hace una cierta gracia, y eso me hace salvar su poesía de mi quema particular.

Pero lo verdaderamente interesante para mí de Juan Gelman es su drama biográfico, su lucha durante las últimas décadas por la defensa de los derechos humanos, y en especial la denuncia latente que significaba su persona para el triste periodo argentino en el que gobernó la dictadura militar de Jorge Videla.

Aunque el escritor se salvó de la persecución al poder huir a México, se vio forzado a sufrir uno de los mayores calvarios que puede soportar un padre: su hijo y su nuera –ella embarazada- (20 y 19 años respectivamente), formaron parte de las listas de los “desaparecidos”, palabra que en cierta manera no deja de ser un eufemismo de aquellos que fueron detenidos, torturados, y asesinados por la dictadura de Videla durante el llamado plan Cóndor. Después de la lucha de Gelman durante años y años por la recuperación de la memoria, al final pudo dar respuesta a la desaparición de su hijo al encontrarse sus restos empaquetados en un bidón relleno de cemento, el análisis forense determinó que la muerte se debió a un tiro en la nuca.

Desaparecidos

Rostros de desaparecidos por la dictadura argentina

De su nuera nunca se encontró el cadáver, pero Juan Gelman tuvo una alegría de última hora ya que tras una ardua búsqueda de muchos años finalmente pudo encontrar a ese bebé robado convertido en una chica de 24 años, la joven Macarena. Los últimos años de la vida de Gelman se le vio acudir a distintos actos acompañado de su segunda mujer Mara LaMadrid y de esta recién aparecida nieta.

Y esta otra noticia que ahora explico no tiene nada que ver, salvo que es fruto de otra muerte reciente la de Marina Ginestà en París a la edad de 94 años, cuyo destino también fue truncado por otra dictadura, en este caso la de Franco.

Marina Ginestà no dejaría de ser un nombre anónimo de los que tuvieron que sufrir el drama del exilio después de que acabara la guerra civil española, sino fuera porque el fotógrafo Juan Guzmán (Hans Gutmann) la retrató a esta joven de solamente 17 años, a principios de la Guerra Civil con fusil al hombro, sobre la azotea del Hotel Colon de Barcelona.

Marina Ginestà

Marina Ginestà el 21 de julio de 1936.

Marina explicó luego en alguna entrevista, que en esa foto en la que aparece sonriente con su cabello al viento, fue tomada cuando los milicianos se acababan de apoderar del Hotel y se encontraban eufóricos; los clientes se habían ido, y aquellos jóvenes soldados se encontraban disfrutando por primera vez de algo parecido a la que debía ser la vida de los burgueses. Tuvieron que pasar aún muchos días para que aquellos jóvenes entendieran que sus ingenuos sueños acabarían enterrados en los efectos dramáticos de una devastadora guerra que sumiría a España en una de las etapas más grises de su historia.

Y ya está… vamos despierten. Hoy es jueves, son las 7.20 de la mañana, y hace hora y media que ya estoy despierto.

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domingo, enero 06, 2013

Elogio de la soledad

Sugerido por la Sociedad Carnotista Fundacional desde el otro lado del charco, esta melancólica milonga con letra de José Larralde:



Suelo venir del campo por el embrujo de la ciudad
con las pupilas bellas charcos de estrellas que se me van
por la fugaz silueta vaga y coqueta sola y plural
siempre como ella misma, siempre distinta copia del mal
donde los luminosos van rotulando la oscuridad
todos estamos solos, juntos y aparte de los demás
cuando hallaré un consuelo de un pedacito de soledad
que sumada a la mía se vuelva dicha, copla y cantar


Espero que los sus majestades los Reyes Magos les hayan traído muchos regalos (yo les pedí ayer un par de goles para esta tarde contra el eterno rival, pero no me hago demasiadas ilusiones, que ya sé que los Reyes Magos este año con la crisis van muy atareados y les cuesta lo de cumplir bajo pedido. Es como el chiste: "Queridos Reyes Magos este año os he escrito en papel de lija, a ver si esta vez tenéis huevos para pasárosla por el forro de los c."

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martes, diciembre 08, 2009

Chambao en el Perito Moreno

Definir la belleza se me hace extraño, y sin embargo siempre la busco, en cada palabra, en cada imagen, en cada caricia, en cada pensamiento. Este post de hecho es una delicatessen de suma de bellezas. Tenermos en primer lugar la belleza del glaciar Perito Moreno que rompe cada año su muro de hielo allá por mayo ante la visión extasiada de centenares de turistas. Allá en el fin del mundo, allá donde Darwin y Fitz Roy a bordo del Beagle llegaron donde casi nadie antes había llegado; tierra en la que vivieron los tehuelches; tierra en la que vuela el tan emblemático cóndor.

Podría hablarles del Perito Moreno, pero he buscado una voz que sabía que seguramente habría hablado de él, y lo habría hecho mejor que yo. Efectivamente, miren sino que texto de la periodista cultural Graciela Cutulli, siempre bellla y elegante cuando escribe.

“Aunque la enorme relevancia turística que adquirió en los últimos años el Glaciar Perito Moreno –es uno de los emblemas de la Patagonia no sólo entre los argentinos, sino también entre los extranjeros llegados de los lugares más diversos–, dejó atrás las épocas en que el viaje era una auténtica aventura, la visita a los Glaciares sigue teniendo algo de aproximación a un mito. Aparentemente inmutable, pese a que su agitada vida interior –que cruje desde siempre– hizo eclosión hace pocos días con la gran ruptura, el gigante de hielo es siempre igual y siempre distinto, gélido y conmovedor, inmenso pero pequeño en la inmensidad mayor de los Andes”

Todo el artículo lo pueden leer en el siguiente link: El glaciar de sangre azul.

¿Y a que venía hablar del Perito Moreno? Pues porque es dulce oír la música de Chambao en ese escenario único. Si aún no se enteraron, sepan que Chambao estuvo por esas lejanas tierras, por el sencillo deseo que quisieron llevar su música donde nadie antes hubiera hecho nunca un concierto. Su nuevo disco está a punto de salir a la luz, y aquí hay un pequeño documento de esta experiencia previa, con viejas y nuevas canciones. Por si alguien aún no conoce a Chambao este pupurri de canciones le será útil.



Me gusta en especial esa nueva canción que canta la Mari con Mario Diaz, esa que dice Te como, te como, comeme. Me encanta el erotismo que se desprende la voz de la Mari. Esta chica tiene una fuerza increíble, recuperada del cáncer que padeció hace dos o tres años es capaz de recuperarse completamente, sacar todo su arte y regalarnos los oídos.

Debajo de tu piel un universo entero
debajo de tus sábanas donde se dibuja mi cuerpo
a miles de galaxias donde nos gusta perdernos
yo me convierto en agua
y se me para toito el tiempo


Desde el frío más intenso, subo la temperatura a ritmo de flamenco fusionado en un gradiente vertiginoso, llegando a acalorarme. Y si el Perito Moreno se derrumba por los calores, también las personas… Por último un link de un blog extinto, pura belleza del erotismo. Saben, cuando yo le digo a la gente que busco la belleza en la prosa, la mayoría me miran con cara de incomprensión, no se me ocurre otra manera de explicarlo, que poniendo un pequeño ejemplo. He aquí la respuesta:

“Hoy vuelves a hacerlo. Antes de que pueda darme cuenta, me arrojas sobre el colchón con la suavidad con que unos labios frescos regalan a una pluma la vida en un soplido. Y llega el instante clave: tus manos entrelazadas se enredan en mi nuca para sostenerme el mundo. Aferrado a mi cuello, en tu clara voluntad de no abandonarme en el trance del derrumbe, te precipitas conmigo decidido a aplacar el impacto y saltar al vacío de mis ojos, de mi boca, de mi sexo, y yo no aguanto más, y me derramo entre tus dedos como el tiempo de un reloj de arena roto que se esparce, derrotado, sobre la superficie de un gemido”

Mucho más en La orgía perpetua

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